Estilo de Vida

8M: camino hacia la igualdad en el Día de la Mujer

En esta fecha, sumemos voces a cuestionar desigualdades normalizadas y a construir sociedades más justas, inclusivas y libres de violencia

  • Por: Verónica Espinoza
  • 06 Marzo 2026, 13:02

Como cada año, el próximo 8 de marzo el mundo conmemorará una fecha que trasciende flores y felicitaciones: El Día Internacional de la Mujer.

Se trata de una jornada de memoria histórica, reflexión colectiva y una llamada a la acción para avanzar hacia la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres. Más que una celebración, es un recordatorio de las luchas que millones de mujeres han protagonizado para conquistar derechos laborales, civiles, políticos y sociales.

El 8M es también una oportunidad para reconocer la participación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida pública y privada: Desde el trabajo doméstico y de cuidados, frecuentemente invisibilizado, hasta la ciencia, la política, la cultura y la economía global.

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El Día Internacional de la Mujer conmemora las luchas históricas de las mujeres por condiciones laborales dignas, igualdad salarial, derecho al voto y acceso a la educación. Sus orígenes se remontan a inicios del siglo XX, cuando movimientos obreros femeninos en Europa y América del Norte comenzaron a organizarse para exigir derechos básicos.

En 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, la activista alemana Clara Zetkin propuso establecer un día internacional dedicado a la mujer trabajadora. La idea fue adoptada y, con el paso de las décadas, el 8 de marzo se consolidó como fecha emblemática de reivindicación global.

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De la protesta a la agenda global

El significado del 8M ha evolucionado con el tiempo. Si en sus inicios estuvo vinculado a las demandas laborales y al sufragio femenino, hoy abarca una agenda más amplia. Que incluye: Igualdad salarial, participación política, acceso a la salud, corresponsabilidad en los cuidados, derechos sexuales y reproductivos, así como la erradicación de la violencia machista.

Desafíos persistentes

  • Violencia de género: Feminicidios, violencia doméstica, acoso y trata de personas continúan siendo realidades alarmantes en muchos países.
  • Brecha salarial y precarización laboral: Las mujeres suelen concentrarse en sectores peor remunerados o en empleos informales.
  • Sobrecarga de cuidados: El trabajo no remunerado sigue recayendo mayoritariamente en ellas.
  • Subrepresentación en liderazgo: Aunque hay avances, aún existen barreras estructurales para acceder a posiciones de poder.

Oportunidades de transformación

  • Educación con perspectiva de género: Promover desde la infancia valores de igualdad y respeto.
  • Políticas públicas integrales: Legislación efectiva y presupuestos con enfoque de género.
  • Corresponsabilidad social: Impulsar la participación activa de hombres en tareas de cuidado y en la prevención de la violencia.
  • Empoderamiento económico: Acceso a financiamiento, tecnología y redes de apoyo para mujeres emprendedoras.

 

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