Estilo de Vida

La felicidad también se construye desde el dolor

Aceptar el sufrimiento como parte de la vida y cambiar la manera en que lo interpretamos puede reducir la angustia emocional

  • Por: El Horizonte
  • 04 Junio 2026, 03:00

Aunque parezca un contrasentido, para acercarse más a la felicidad conviene echar un vistazo al sufrimiento. 

Lo primero es diferenciar al dolor (el daño y las secuelas que provoca en la persona una lesión, pérdida o golpe físico, psicológico o emocional) del sufrimiento, que es la forma en que nuestra mente percibe, interpreta y vivencia ese dolor, y que a menudo se convierte en un calvario mayor que el propio dolor.

“El dolor es ineludible porque a lo largo de la vida sufrimos todo tipo de traumas y heridas, pero el sufrimiento, o al menos un alto porcentaje de la angustia y amargura que causa un suceso doloroso, puede evitarse cambiando la percepción de un hecho doloroso y aceptándolo”, señala el terapeuta Raúl Vincenzo Giglio, experto en acompañamiento a personas en procesos de duelo.

Según este experto, una de las formas más saludables de percibir el dolor consiste en aceptarlo, reconociendo que la existencia humana es dual y cambiante. “Por algo los sabios orientales suelen comparar a la vida con un río, que fluye entre dos orillas, la de la felicidad y la del dolor, y cuyas aguas están en permanente contacto con ambos márgenes”. 

Otra forma positiva de ver el dolor, la cual tiende a quitarle una buena cuota de sufrimiento psicológico, es considerarlo como lo que realmente es: “una señal de alarma o síntoma que nos envían nuestra mente o nuestro cuerpo, para indicar que hay en nuestro organismo o mundo psicológico algo que no funciona bien, que requiere atención y que debemos revisar o solucionar”, señala Giglio. (Con información de Agencias)

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Hay de sufrimientos a sufrimientos

Los textos de psicología señalan que existen distintos tipos de sufrimientos o “dolores del alma”, como el ‘manifiesto’, que es el que experimentamos cuando nos duele algo, a nivel físico o emocional, desde la espalda o la cabeza, hasta la pérdida o rechazo de una persona, o sea, cualquier tipo de malestar notorio.

Por su parte, el sufrimiento ‘cambiante’ tiene lugar cuando nos sentimos aliviados y felices después de que ha pasado un dolor, pero al poco tiempo surge otro. Se cambia un sufrimiento por otro. En este caso, la felicidad que sentimos es pasajera, y tiene más que ver con el alivio que con un auténtico bienestar.

También está el sufrimiento ‘subyacente’, un malestar sutil e inconsciente que permanece casi todo el tiempo con nosotros, porque siempre hay una razón para sufrir, y si no existe, la buscamos. Incluso se puede ‘sufrir por anticipado’, ante las posibles amenazas o desgracias que podrían amargarnos la vida en el futuro.

“En ninguno de estos espacios de sufrimiento puede manifestarse el bienestar o la felicidad duradera, que se basa en una paz interior, que a su vez surge de la capacidad de mantener la calma en cualquier circunstancia, de vivir el aquí y ahora, de ser consciente de los disfrutes de la vida, de aceptar las adversidades y de sentir amor y compasión por los demás”, afirmó el terapeuta.

HA DICHO

Toda adversidad tiene una intencionalidad de la vida, pero no consiste precisamente en causar sufrimiento psicológico, sino en ayudarnos a crecer y evolucionar como personas”

Raúl Vincenzo Giglio
Terapeuta

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