Rosario Castellanos: un siglo de literatura y resistencia
Castellanos fue una de las literatas mexicanas más destacadas del siglo XX, reconocida por su obra literaria, su labor periodística y su papel como diplomática
- Por: Ángeles Núñez
- 25 Mayo 2025, 12:18
Rosario Castellanos fue una de las literatas mexicanas más destacadas del siglo XX, reconocida por su obra literaria, su labor periodística y su papel como diplomática.
En el marco de la conmemoración de los 100 años de su natalicio en 2025, su legado sigue siendo celebrado por su profunda influencia en la literatura mexicana, el feminismo y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.
Nacida en la Ciudad de México, Castellanos pasó su infancia y adolescencia en Comitán, Chiapas, una región que marcó profundamente su obra al exponerla a las dinámicas sociales entre indígenas y mestizos.

Tras quedar huérfana en 1948, se trasladó a la Ciudad de México, donde se graduó como maestra en filosofía en la UNAM en 1950 con su tesis "Sobre cultura femenina".
También estudió estética en la Universidad de Madrid (1950-1951) con una beca del Instituto de Cultura Hispánica.
Su carrera abarcó múltiples facetas: fue poeta, novelista, ensayista, dramaturga, periodista y profesora.
Enseñó en la UNAM, la Universidad de Wisconsin, la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad de Indiana, y escribió durante años en el diario Excélsior.
“Eran a las tres de la tarde, una hora muy difícil, cuando todo el mundo quisiera hacer la siesta, pero si pasabas por ahí, en la Facultad de Filosofía y Letras se oían las carcajadas de sus alumnos. Los hacía reír a partir de sus defectos físicos: que si tenía en los pies no sé qué y se caía, que si sus manos eran enormes. Se burlaba de sí misma, lo cual es un síntoma de personas inteligentes, aunque también de querer que te quieran a partir de tu debilidad o tu incapacidad", se lee en un prólogo de Elena Poniatowska, en una edición de Cartas a Ricardo en la Colección Vindictas.
También ocupó cargos culturales, como promotora del Instituto Chiapaneco de la Cultura y del Instituto Nacional Indigenista, y fue secretaria del PEN Club.

En 1971, fue nombrada embajadora de México en Israel.
“A Rosario la conocí mucho antes de que se fuera a Israel como embajadora. Tenía por ella una enorme admiración. Estaba en la UNAM, en la época de Jaime García Terrés, director de Difusión Cultural. Él la quería mucho y la quiso todavía más el doctor Ignacio Chávez. Cuando el horrible episodio de la huelga estudiantil, en 1966, que le costó el puesto como rector, Rosario estaba indignada y decidió renunciar a la Dirección de Información y Prensa", apuntó en el escrito Poniatowska.
Castellanos incursionó en todos los géneros literarios, destacando por su capacidad para abordar temas como la opresión de género, la desigualdad racial y la identidad mexicana.
Su trilogía indigenista, compuesta por las novelas Balún Canán (1957), Oficio de tinieblas (1962) y el libro de cuentos Ciudad Real (1960), es considerada una de las más importantes de la narrativa mexicana del siglo XX.
Estas obras exploran los conflictos entre indígenas y ladinos en Chiapas, reflejando las tensiones sociales y políticas de la época, especialmente durante el gobierno de Lázaro Cárdenas.
“Rosario Castellanos trató de expresar al indio y no de describirlo, así como trató de describir al blanco y al mestizo, descubriendo la tragedia de todos. No ídolo caído ni diablo atormentado, ni ser infrahumano, el indio respira vida en sus obras”.
En poesía, su obra cumbre es "Poesía no eres tú" (1972), que reúne su producción poética y aborda temas como la soledad, el dolor y la condición femenina.
Su única obra teatral, El eterno femenino (publicada póstumamente), es una reflexión crítica sobre los roles de género en México.

Además, sus ensayos, como "Mujer que sabe latín" y "La abnegación", una virtud loca, destacan por su análisis lúcido del feminismo y la literatura universal.
Falleció el 7 de agosto de 1974 en Tel Aviv, Israel, a los 49 años, mientras se desempeñaba como embajadora de México.
La causa oficial de su muerte fue una descarga eléctrica accidental provocada por una lámpara defectuosa en su residencia, al intentar contestar el teléfono tras salir de bañarse.
Su chofer la encontró inconsciente y, aunque fue trasladada al hospital, murió en el trayecto.
Sus restos fueron repatriados a México y depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres el 9 de agosto de 1974
A cien años de una voz feminista que sigue ardiendo
Castellanos es considerada una pionera del feminismo mexicano, al visibilizar la doble opresión de ser mujer y mexicana en un contexto patriarcal.
Su obra cuestiona las jerarquías sociales y las estructuras de poder, dando voz a las mujeres y a los indígenas, quienes eran marginados en su tiempo.

Según la escritora Rosa Beltrán, Castellanos fue la primera en utilizar la primera persona para abordar temas "indebidos" como las desigualdades de género y raza, rompiendo con las narrativas tradicionales.
Su experiencia en Chiapas le permitió retratar con complejidad la vida de los pueblos indígenas, alejándose del paternalismo y el costumbrismo.
En Balún Canán, por ejemplo, explora la búsqueda de identidad de una niña en un entorno marcado por la segregación racial y social.
A cien años y su legado continua
Castellanos recibió numerosos premios, como el Premio Chiapas (1958) por Balún Canán, el Premio Xavier Villaurrutia (1960) por Ciudad Real, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1962), el Premio Carlos Trouyet (1967) y el Premio Elías Sourasky (1972).
En 2021, el Senado de México creó el Premio al Mérito Literario "Rosario Castellanos" para reconocer a escritores de trayectoria en narrativa, poesía, dramaturgia o ensayo.
En 2025, su centenario ha sido conmemorado con eventos como el conversatorio Rosario Castellanos: Mujer de palabras y miradas en el Palacio de Bellas Artes, con la participación de Elena Poniatowska, Sara Uribe, Leticia Bonifaz y Diana del Ángel, y la exposición Un cielo sin fronteras.
Rosario Castellanos: Archivo Inédito en el Colegio de San Ildefonso, que exhibe más de 100 piezas de su archivo personal.
Además, la obra teatral Prendida de las lámparas, basada en su vida, se estrenó en la UNAM.
El legado de Castellanos trasciende por su capacidad de fusionar el realismo indigenista con el realismo mágico, influyendo en el Boom latinoamericano.
Su obra sigue siendo vigente por su crítica a las desigualdades y su defensa de la dignidad humana.
Como afirmó José Emilio Pacheco, nadie tuvo una conciencia tan clara de lo que significaba ser mujer y mexicana, y su obra continúa inspirando a nuevas generaciones de escritores y feministas.
Compartir en: