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UANL reconoce a ocho académicos como Profesores Eméritos
La UANL distinguió a ocho catedráticos con más de 30 años de trayectoria docente y científica durante una Sesión Solemne en el Teatro Universitario.
Por Sergio García | 07 Septiembre 2026
Ocho catedráticos con más de 30 años de servicio recibieron el máximo reconocimiento a la labor académica y científica que otorga la Máxima Casa de Estudios del Estado en Sesión Solemne realizada en el Teatro Universitario.
En reconocimiento a su prolífica trayectoria docente, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) otorgó el nombramiento de Profesor Emérito a ocho catedráticos en Sesión Solemne del H. Consejo Universitario.
Desde 1974, la Máxima Casa de Estudios de Nuevo León otorga esta distinción al personal académico cuya carrera se extiende a más de tres décadas de servicio y se haya destacado en actividades educativas y en labores de investigación. Esta condecoración es el máximo reconocimiento que otorga la institución a sus docentes.
En la presente edición, el Rector de la UANL, Santos Guzman López, impuso el birrete y entregó el fistol y diploma que acredita como Profesor Emérito a siete académicos del nivel superior y a uno del nivel medio superior en la ceremonia realizada el 4 de septiembre en el Teatro Universitario del Campus Mederos.

Durante su mensaje, el Ejecutivo Universitario destacó que la excelencia educativa no es un punto de llegada, sino una forma de vivir la Universidad y de servir a la sociedad.
“Ser nombrado Profesora o Profesor Emérito representa mucho más que una distinción académica. Significa que la Universidad reconoce en una persona una trayectoria que ha trascendido las aulas, los laboratorios, los espacios administrativos y las generaciones de estudiantes para convertirse en parte de la propia historia de nuestra institución".
“Cada una y cada uno, desde su disciplina y desde su espacio universitario, ha contribuido".
En representación de los ocho galardonados, Dionicio Ángel Galarza Delgado reiteró su eterna gratitud a todos los que contribuyeron a este logro. Destacó que su labor en la Facultad de Medicina le ha permitido comprender los conceptos oslerianos de que en el ambiente universitario todos son estudiantes y aprenden mutuamente.
“Ser profesor en cualquier nivel es más que un trabajo, es una vocación, un llamado, una oportunidad de ayudar a moldear las mentes y los corazones de los jóvenes alumnos que constituyen la esperanza de formar una mejor sociedad y un mejor mundo”, expresó.