Internacional

Economía y guerra golpean a Trump rumbo a 2026

La falta de un mensaje unificado sobre la guerra con Irán expone tensiones entre aliados del presidente de EUA, mientras crecen las críticas

  • Por: Diego Olivos
  • 28 Mayo 2026, 07:00

La guerra con Irán, que inicialmente fue presentada por el presidente Donald Trump como una demostración de fuerza y liderazgo internacional, comienza a convertirse en un problema político de alto costo para los republicanos rumbo a las elecciones intermedias de noviembre de 2026. 

Lo que hace apenas un año parecía un escenario favorable para conservar el control de la Cámara de Representantes y del Senado hoy se ha transformado en un panorama de incertidumbre, divisiones internas y desgaste electoral.

Dentro del Partido Republicano, líderes, estrategas y encuestadores reconocen en privado que el escenario político ha cambiado drásticamente desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. 

El veterano encuestador republicano Neil Newhouse resumió el momento con una frase contundente: “Nos espera un noviembre complicado”. 

La preocupación no es menor: varios sondeos nacionales muestran una ventaja creciente para los demócratas en la boleta genérica del Congreso, mientras la aprobación de 

Trump continúa deteriorándose.

LA GUERRA CON IRÁN FRACTURA A LOS REPUBLICANOS

Uno de los principales problemas para los republicanos es que no existe un mensaje unificado sobre la guerra con Irán. Mientras algunos sectores conservadores mantienen una postura agresiva y respaldan la estrategia militar de Trump, otros comienzan a cuestionar abiertamente el costo político y económico del conflicto.

Incluso figuras cercanas al presidente han marcado distancia. La exdiputada Marjorie Taylor Greene, una de las aliadas más leales de Trump en el Congreso, criticó públicamente la política exterior de la Casa Blanca.

“Lo único que ha hecho es guerra, guerra, guerra”, escribió Greene en redes sociales, al tiempo que reclamó la falta de resultados económicos para los estadounidenses.

La división se refleja también en el Congreso. Recientemente, republicanos de la Cámara de Representantes cancelaron una votación sobre la resolución de poderes de guerra que buscaba limitar la participación militar de Estados Unidos en Irán. La decisión evitó un duro revés político para Trump, ya que existían altas probabilidades de que la medida fuera aprobada con apoyo bipartidista.

Los líderes demócratas Hakeem Jeffries, Katherine Clark y Pete Aguilar acusaron a los republicanos de actuar “de forma cobarde” al retirar la votación para proteger políticamente a Trump.

La presión interna también aumenta desde el ala conservadora que teme un eventual retroceso del presidente. Algunos de los llamados “halcones republicanos” consideran que Trump podría terminar negociando una salida diplomática con Irán que sea percibida como una concesión política.

TRUMP NO LOGRA EL EFECTO POLÍTICO QUE SÍ CONSIGUIÓ BUSH

Otro de los elementos que preocupa a estrategas republicanos es que Trump no ha logrado capitalizar políticamente la guerra, como ocurrió con George W. Bush tras la invasión a Irak en 2003.

El estratega republicano Ari Fleischer, quien fue asesor de Bush, reconoció que el presidente actual no ha experimentado el tradicional “rally around the flag”, el fenómeno político en el que la ciudadanía se une en torno al mandatario durante un conflicto bélico.

Bush logró elevar drásticamente su popularidad después de la invasión a Irak, impulsado por una narrativa de unidad nacional y respaldo militar. Trump, en contraste, enfrenta una ciudadanía más polarizada, un entorno económico debilitado y crecientes cuestionamientos sobre los objetivos reales del conflicto.

A casi tres meses del inicio de la ofensiva, el presidente continúa sin presentar una estrategia clara de salida ni una definición concreta de victoria. Analistas consideran que los avances militares tácticos no se han traducido en resultados geopolíticos convincentes.

Mientras tanto, Irán mantiene capacidad de presión sobre el estrecho de Ormuz, una zona estratégica por la que circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. Esto ha incrementado la incertidumbre energética y económica a nivel global.

El exnegociador para Medio Oriente, Aaron David Miller, advirtió que la guerra corre el riesgo de convertirse en “un fracaso estratégico a largo plazo” para Trump, especialmente si la percepción pública evoluciona de una operación rápida a un conflicto costoso y sin resultados claros.

ECONOMÍA Y DESGASTE POLÍTICO AMENAZAN A TRUMP

Además del frente militar, Trump enfrenta un deterioro económico que podría convertirse en el factor decisivo rumbo a las elecciones intermedias.

La inflación energética, la volatilidad de los mercados y la incertidumbre geopolítica han comenzado a afectar el ánimo de los votantes. Analistas advierten que el presidente tiene cada vez menos margen de maniobra: o intensifica el conflicto, con mayores riesgos internacionales, o busca una salida negociada que podría ser interpretada como debilidad política.

El problema para la Casa Blanca es que ninguno de los dos escenarios garantiza beneficios electorales inmediatos.

Los datos del Agregador Defoe muestran con claridad el deterioro político republicano. Al 19 de mayo, los demócratas registran una ventaja de 7.2 puntos en la boleta genérica del Congreso, la mayor diferencia observada en lo que va de 2026.

El sondeo ubica a los demócratas con 48.1% de intención de voto frente al 40.9% de los republicanos, una tendencia que se ha mantenido durante veinte semanas consecutivas.

El estudio también revela profundas fracturas demográficas para los republicanos. Las mujeres respaldan a los demócratas por una diferencia de 14.5 puntos, mientras que los jóvenes de entre 18 y 29 años muestran una ventaja superior a los 24 puntos.

Entre los votantes hispanos, un segmento clave en estados competitivos como Texas, Arizona y Nevada, los demócratas mantienen una ventaja de 16.5 puntos.

Aunque los republicanos conservan fuerza entre votantes de mediana edad, los estrategas del partido reconocen que el desgaste político derivado de la guerra con Irán está debilitando su capacidad de movilización.

LA APROBACIÓN DE TRUMP SIGUE CAYENDO

La aprobación presidencial es otro indicador alarmante para los republicanos.

Trump inició su segundo mandato con niveles cercanos al 49% de aprobación, pero el respaldo ciudadano se ha erosionado gradualmente. Al 12 de mayo, el Agregador Defoe ubica su aprobación en apenas 40.2%, mientras que la desaprobación alcanza el 56.7%.

La tendencia preocupa especialmente porque el deterioro no parece detenerse. Expertos advierten que un presidente con aprobación en descenso durante un año electoral intermedio rara vez logra revertir por completo el ambiente político antes de noviembre.

LAS ELECCIONES INTERMEDIAS PODRÍAN REDEFINIR EL PODER EN WASHINGTON

Pese al deterioro republicano, los analistas advierten que aún faltan varios meses para las elecciones intermedias y existen variables que podrían modificar el escenario.

Las candidaturas definitivas todavía no están cerradas en varios distritos clave, y factores como la movilización electoral, la economía o un eventual acuerdo diplomático con Irán podrían alterar el ánimo del electorado.

Sin embargo, el contexto actual muestra una realidad incómoda para Trump y los republicanos: la guerra con Irán, lejos de fortalecer políticamente al presidente, amenaza con convertirse en el principal lastre electoral del partido rumbo a noviembre.

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