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Florida ejecuta a preso por asesinar a compañero de celda

El Departamento de Correcciones detalló que el procedimiento de Florida utiliza tres sustancias: un sedante, un paralizante y un fármaco que detiene el corazón

Por Diana Valeria Leyva | 13 Octubre 2026

Florida ejecutó este martes a James Robertson, un preso que asesinó a su compañero de celda con la intención de recibir la pena de muerte y evitar pasar el resto de su vida en prisión.

Robertson, de 63 años, fue declarado muerto a las 12:32 horas tras recibir una inyección de tres fármacos en la Prisión Estatal de Florida, cerca de Starke. 

El caso ocurre en medio de una renovada atención sobre la pena capital en Estados Unidos, luego de que Christa Pike sobreviviera a dos intentos de ejecución en Tennessee y se anunciara que el fusilamiento de Nidal Malik Hasan, responsable del tiroteo de Fort Hood, será transmitido en vivo.

Florida defiende su protocolo de inyección letal

Durante una conferencia de prensa, el portavoz del Departamento de Correcciones de Florida, Jordan Kirkland, fue cuestionado sobre las medidas que tomaría el estado para evitar un incidente similar al ocurrido en Tennessee.

“Florida tiene un proceso y un protocolo sólidos de inyección letal”, respondió Kirkland. También afirmó que el estado está comprometido a realizar las ejecuciones de manera “humana y digna”.

De acuerdo con el Departamento de Correcciones, el procedimiento de Florida utiliza tres sustancias: un sedante, un paralizante y un fármaco que detiene el corazón.

Robertson estaba entre los dos presos cuya ejecución estaba prevista para este martes. Sin embargo, el gobernador Ron DeSantis retiró la semana pasada la orden de ejecución de William Lee Thompson, sin explicar públicamente el motivo.

Robertson buscó la pena de muerte al asesinar a compañero de celda

Estos registros judiciales indican que Robertson estaba recluido en la Institución Correccional de Charlotte cuando, en diciembre de 2008, fabricó una soga con calcetines y estranguló a Hart mientras dormía.

El propio Robertson reconoció que el ataque no fue provocado y explicó que quería ser condenado a muerte para no pasar el resto de su vida en prisión.

Había ingresado a la cárcel en 1980, a los 17 años, por robo con allanamiento y agresión. Posteriormente, acumuló condenas por fugas, agresiones y delitos relacionados con armas.

Tras declararse culpable del asesinato de Hart, renunció a la etapa de determinación de la pena y a los procedimientos posteriores a su condena. A principios de este mes, reiteró ante un juez que no pretendía presentar nuevas apelaciones ante las máximas cortes de Florida y Estados Unidos.

Maria DeLiberato, directora legal y de políticas de Floridians for Alternatives to the Death Penalty, sostuvo que el caso cuestiona la capacidad de la pena capital para prevenir la violencia.

“La existencia de la pena de muerte pudo haber causado la misma violencia que supuestamente previene”, argumentó.

Thompson seguirá en el corredor de la muerte

La decisión de DeSantis de retirar la orden de ejecución de William Lee Thompson representa la primera vez que el gobernador toma esa medida. No obstante, el cambio no modifica la condena del preso, quien permanece en el corredor de la muerte y podría recibir una nueva orden en el futuro.

Thompson, de 74 años, fue condenado por el asesinato de Sally Ivester, de 23 años, así como por secuestro y agresión sexual, en un caso ocurrido en 1976.

Sus abogados han señalado que padece demencia y que su salud se ha deteriorado, por lo que han solicitado su traslado a un centro médico donde pueda recibir atención adecuada.

Thompson ya había recibido órdenes de ejecución de los exgobernadores Bob Graham y Bob Martinez durante la década de 1980, pero distintas apelaciones y suspensiones evitaron que fuera ejecutado.

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