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Muere policía en ataque durante primer día de De la Espriella
Un subintendente murió tras un ataque con drones contra una instalación policial en Cesar; otro atentado dañó un peaje en Cauca, en el inicio del nuevo gobierno
Por Eduardo Rojas | 08 Agosto 2026
Un subintendente de la Policía colombiana murió tras un ataque con explosivos contra una instalación policial en el norte del país, en uno de los dos atentados registrados durante el primer día de gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.
Rodelo Canchila falleció a causa de las heridas que sufrió durante la explosión ocurrida en la subestación de Policía de San Roque, en el municipio de Curumaní, departamento de Cesar. De acuerdo con información de la Gobernación, el ataque habría sido perpetrado mediante drones cargados con explosivos.
Hasta el momento no se han identificado a los responsables. Las autoridades, sin embargo, investigan el hecho en un contexto de recientes ataques atribuidos a grupos armados. La semana pasada, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) fue señalado como responsable de un coche-bomba contra una instalación policial en Cauca, que dejó 10 personas heridas.
El presidente Abelardo de la Espriella condenó el ataque y advirtió que los responsables serán localizados y llevados ante la justicia.
“Este crimen no quedará impune”, afirmó el mandatario, quien sostuvo que los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública refuerzan la decisión de su gobierno de combatir a los grupos armados y recuperar la seguridad del país.
En las mismas horas se registró otro ataque en el suroeste de Colombia, donde fue destruida parte de la infraestructura del peaje de Mandivá, ubicado sobre la vía Panamericana, entre Cali y Popayán.
El Ejército informó que la explosión fue provocada por un vehículo que habría sido abandonado en el lugar por una persona que posteriormente huyó en motocicleta. Dos vigilantes resultaron con heridas leves.
Información preliminar de las autoridades atribuyó este segundo atentado a las estructuras Dagoberto Ramos y Jaime Martínez, pertenecientes a las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se incorporaron al acuerdo de paz firmado con el Estado.
Militares y binomios caninos fueron desplegados en la zona para revisar el área y descartar la presencia de otros artefactos explosivos.
La ministra de Transporte, Elsa Noguera, condenó el ataque y afirmó que el gobierno trabaja para restablecer la movilidad en la zona. La infraestructura afectada se encontraba en la etapa final de construcción.
Los atentados ocurrieron un día después de que De la Espriella asumiera la Presidencia en Cali, donde anunció una política de seguridad de línea dura y advirtió a los grupos ilegales que sólo tienen dos opciones: someterse a la ley o enfrentar a la Fuerza Pública.
Después de la toma de posesión, el nuevo gobierno realizó en Cali su primer consejo de seguridad. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, informó que se acordó coordinar a las fuerzas de seguridad para combatir las economías ilícitas y recuperar el control territorial.
De la Espriella también anunció el traslado de 117 presos vinculados con procesos de paz del gobierno anterior a ocho cárceles de máxima seguridad ubicadas en Bogotá, Medellín, Girón, Valledupar, La Dorada, Palmira, Ibagué y El Barne.
Según el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), la medida busca recuperar el control de las prisiones y evitar que estructuras criminales coordinen actividades ilícitas desde los centros penitenciarios.
El gobierno, señaló el organismo, ejercerá el control de las cárceles “con autoridad y dentro del marco constitucional”.