Internacional

¿Nueva Guerra Fría? EUA y Rusia compiten en otra carrera nuclear

Trump ordenó al Pentágono preparar ensayos nucleares inmediatos, reactivando tensiones globales y desafiando tratados de control heredados de la Guerra Fría

  • Por: Diego Olivos
  • 31 Octubre 2025, 05:00

Treinta años después de la última prueba nuclear estadounidense, el anuncio del presidente Donald Trump de reanudar los ensayos con armas atómicas ha despertado un eco inquietante: el del retorno a una lógica de confrontación global que muchos creían enterrada con la Guerra Fría.

El Pentágono ha recibido la orden de preparar pruebas “inmediatas” como parte de un programa de modernización del arsenal estratégico de Estados Unidos, según informaron varias cadenas internacionales. El anuncio llega en un contexto de creciente tensión con Rusia y China, potencias que también han intensificado sus programas militares.

La decisión marca el fin de una moratoria que había comenzado en 1992, cuando el entonces presidente George H. W. Bush clausuró las detonaciones subterráneas en Nevada. Desde entonces, los ensayos se habían limitado a simulaciones por computadora y pruebas de laboratorio.

Actualmente, el gesto tiene un claro valor simbólico: una muestra de fuerza en un tablero internacional que vuelve a girar alrededor del miedo nuclear.

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Durante más de cuatro décadas, la Guerra Fría definió el equilibrio mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Fue una época marcada por el espionaje, la propaganda y una carrera armamentista que mantuvo al planeta al borde del abismo nuclear.

La lógica era simple pero aterradora: la “destrucción mutuamente asegurada”. Cualquier ataque con armas nucleares provocaría una respuesta devastadora. Los tratados de control —como el de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares de 1963 o el START de 1991— fueron intentos de contener esa escalada.

Preocupación internacional

A día de hoy, la retórica y los movimientos estratégicos evocan aquella tensión. Washington acusa a Moscú de realizar pruebas con nuevos sistemas hipersónicos y de haber roto el equilibrio alcanzado tras el colapso soviético. El Kremlin, por su parte, denuncia la política estadounidense como “provocadora” y advierte que responderá “en consecuencia”.

"El presidente Trump mencionó en su declaración que otros países están realizando pruebas de armas nucleares. Hasta ahora, no sabíamos que alguien estuviera realizando pruebas", dijo a los periodistas el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

Putin, que controla el mayor arsenal de ojivas nucleares del mundo, ha dicho repetidamente que si algún país prueba un arma nuclear, Rusia también lo hará.

Por su parte, la nueva retórica ya despertó incertidumbre entre asociaciones internacionales que condenan enérgicamente dichas acciones entre ambos países.

"Cualquier ensayo de armas nucleares explosivas por parte de cualquier Estado sería perjudicial y desestabilizador para los esfuerzos mundiales de no proliferación y para la paz y la seguridad internacionales", afirmó Robert Floyd, director general de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. 

Los expertos advierten que la reanudación de las pruebas nucleares podría debilitar el sistema de control y no proliferación que ha mantenido cierta estabilidad desde los años noventa.

El Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT), firmado en 1996, pero nunca ratificado por Estados Unidos, podría quedar definitivamente en papel mojado. Y si Washington decide avanzar, otros países podrían sentirse con derecho a seguir el mismo camino.

“Si Estados Unidos reanuda las pruebas, eso le daría luz verde a muchos otros países para reanudar también las pruebas, y conduciría a una inestabilidad marcada en la situación global”, dijo el Dr. Ira Helfand, miembro del Comité Directivo Internacional de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, para una entrevista.

Los años posteriores a la Guerra Fría ofrecieron un respiro que permitió imaginar un orden global más cooperativo. Pero tres décadas después, los temores del siglo XX regresan bajo nuevas formas: satélites espía, ciberataques, inteligencia artificial aplicada a misiles y una creciente desconfianza entre potencias.

La decisión de Trump de volver a probar armas nucleares no es solo un desafío técnico: es una declaración política que redefine las relaciones de poder.

Como en los días más oscuros del siglo pasado, el mundo vuelve a preguntarse qué tan delgada es la línea que separa la disuasión de la destrucción.

¿Estamos ante una 'nueva Guerra Fría'?

Se puede argumentar que sí en ciertos aspectos, pero con matices importantes:

Sí, porque:

  • Hay confrontación estratégica entre grandes potencias.
  • Se usan pruebas, maniobras, exhibiciones de poder como parte de la disuasión.
  • Los mecanismos de control que se construyeron tras la Guerra Fría están siendo desafiados.

No porque:

  • La interdependencia económica global limita (o al menos modera) una ruptura total como la de antaño.
  • Las zonas de conflicto (digital, cibernético, espacial) son mucho más centrales que antes.
  • El bloque “occidente vs. oriente” ya no se presenta de forma tan rígida: alianzas cambian, actores emergen, el mundo es más multipolar.

En resumen: una situación de tensión elevada, con muchos ecos del pasado, pero también con dinámicas nuevas que hacen que no sea una réplica exacta de la Guerra Fría.

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¿Cuáles son los riesgos, y por qué la comparación es tan relevante?

Riesgos

  • Escalada de pruebas nucleares que debiliten la moratoria vigente, incrementando la probabilidad de errores, fallos o crisis nucleares.
  • Pérdida del control normativo internacional de armas: si EUA reanuda pruebas y Rusia lo ve como provocación, podría desencadenar una espiral.
  • Deterioro de las relaciones diplomáticas entre potencias nucleares, que podría arrastrar a aliados y generar inestabilidad global.
  • Multiplicación de actores nucleares o armas emergentes sin marcos claros de control.

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¿Por qué es relevante?

  • Porque muestra que los mecanismos de estabilidad creados tras la Guerra Fría (moratorias, tratados, verificación) no son eternos.
  • Porque nos obliga a comprender que las armas nucleares siguen siendo un factor clave de la seguridad internacional.
  • Porque entender el pasado ayuda a interpretar los mensajes estratégicos de hoy: por ejemplo, una prueba nuclear no es solo militar, sino también diplomática, simbólica.
  • Porque estamos ante un punto de inflexión: si lo que estamos viendo desemboca en una redefinición del orden de armas nucleares, la comparación con la Guerra Fría sirve para medir qué tan profundo puede ser el cambio.

La orden de Estados Unidos de reanudar las pruebas nucleares —tras más de 30 años de moratoria— señala un cambio significativo en la dinámica con Rusia (y con China) que recuerda los momentos más tensos de la Guerra Fría.

Pero al mismo tiempo, los actores, las tecnologías y el entorno internacional son distintos. Por eso, más que hablar de “repetición”, acabaríamos mejor hablando de una nueva fase de confrontación estratégica en un mundo más complejo.

La comparación con la Guerra Fría ilumina los riesgos, las motivaciones y los posibles caminos, pero también exige reconocer que el siglo XXI trae sus propias reglas del juego.

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