Pronostican temporada de huracanes del Atlántico menos intensa
Una temporada normal de huracanes tiene 14 tormentas, siete de las cuales se convierten en huracanes y tres alcanzan el nivel de huracán de categoría tres
- Por: AP
- 21 Mayo 2026, 17:22
Un fenómeno de El Niño en desarrollo, que según los pronósticos se fortalecerá bastante, probablemente reducirá el impacto de la próxima temporada de huracanes del Atlántico, pero no eliminará la presencia de tormentas catastróficas, de acuerdo con meteorólogos federales y externos.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) emitió el jueves su perspectiva estacional para el Atlántico, con un 55% de probabilidades de que sea una temporada por debajo del promedio. Los pronósticos de la agencia indican entre ocho y 14 tormentas con nombre, de las cuales entre tres y seis podrían convertirse en huracanes y entre una y tres alcanzarán una categoría de tres o mayor.
Una temporada normal de huracanes tiene 14 tormentas con nombre, siete de las cuales se convierten en huracanes y tres alcanzan el nivel de huracán de categoría tres o mayor, lo que implica vientos superiores a los 177 km/h (110 mph).
Otros 18 grupos privados y académicos también han hecho sus pronósticos para la temporada, y la mayoría prevén que esté por debajo de la media. Según el promedio de estas previsiones, habría una docena de tormentas con nombre, de los cuales sólo cinco alcanzarían a convertirse en huracanes, dos de ellos de categoría tres o mayor. Estos pronósticos también anticipan que el índice de Energía Ciclónica Acumulada, que toma en cuenta la fuerza y duración de las tormentas, será del 80% de lo normal.
La Universidad Estatal de Colorado, pionera en la ciencia de los pronósticos estacionales de huracanes, prevé la menor actividad general desde 2015, cuando se registró El Niño de mayor intensidad en los últimos 75 años. Además, es probable que ese pronóstico se ajuste a la baja en junio, según el experto en huracanes de la universidad, Phil Klotzbach.
Nueve de las últimas 10 temporadas de huracanes del Atlántico han estado por encima del promedio o incluso hiperactivas, señaló Klotzbach. El año pasado tuvo un inicio lento, pero repuntó hasta producir tres huracanes de categoría 5, incluido Melissa, el cual causó devastaciones en Jamaica y Cuba, explicó Suzana Camargo, climatóloga y experta en meteorología tropical en la Universidad de Columbia.
El monto de los daños causados por ciclones, ajustados a la inflación, a nivel mundial han aumentado de un promedio de 11.400 millones de dólares anuales en la década de 1980 a 109.700 millones de dólares al año desde 2015, y tres cuartas partes de los daños se han producido en el Atlántico, el Golfo de México y el Caribe, según la aseguradora Munich Re.
Huracanes, tifones y ciclones son el mismo fenómeno meteorológico, pero el nombre cambia en distintas partes del mundo.
“Sin duda podemos esperar un año menos activo que lo que hemos visto recientemente, y quizá significativamente por debajo del promedio", declaró la científica atmosférica de la Universidad en Albany, Kristen Corbosiero. "Pero, como siempre, sólo se necesita uno para causar una verdadera devastación y destrucción”.
El Niño reduce las tormentas del Atlántico
El Niño es el calentamiento natural y cíclico de partes del Pacífico central que distorsiona los patrones meteorológicos en todo el mundo, especialmente durante el invierno. Durante décadas, los científicos han encontrado una relación entre El Niño y una actividad de huracanes en el Atlántico por debajo del promedio, así como tormentas más fuertes y numerosas en el Pacífico. Este año, muchos pronósticos apuntan a un El Niño fuerte, súper fuerte o incluso de una intensidad sin precedentes. Durante La Niña, la contraparte fría de El Niño, el Atlántico suele estar más activo y con tormentas más fuertes.
Existe un 98% de probabilidad de que haya un El Niño este verano y un 80% de probabilidad de que sea moderado o fuerte, afirmó el administrador de la NOAA, Neil Jacobs.
Dos terceras partes de las tormentas con nombre y la mitad de los huracanes del promedio de 1991-2020 se han alcanzado en las temporadas del Atlántico en las que El Niño alcanza una intensidad de fuerte o muy fuerte, según un análisis de estadísticas de tormentas realizado por The Associated Press.
Los episodios de El Niño combaten la formación de tormentas en el Atlántico de varias maneras, especialmente con vientos cruzados a entre 1,6 y 11 kilómetros (1 y 7 millas) por encima de la superficie “que básicamente pueden desarmar las tormentas eléctricas que componen” un huracán, explicó Corbosiero.
“Una cizalladura del viento más fuerte de lo normal tiende a inclinar las tormentas mientras intentan desarrollarse", señaló el científico atmosférico de la Universidad en Albany, Brian Tang. "Lleva aire seco hacia las tormentas. Y evita quese desarrollen las tormentas desde el principio. Y en caso de desarrollarse, también impide que se intensifiquen”.
El Niño reduce el número e intensidad de las tormentas más débiles, pero una vez que una tormenta alcanza el estatus de huracán, con vientos de 119 km/h (74 mph), “pueden ser como un ente que se autoalimenta” y son menos propensas a verse afectadas por la cizalladura del viento de El Niño, explicó Matthew Rosencrans, meteorólogo principal de la temporada de huracanes del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA.
Los pronósticos para el punto de mayor actividad de la temporada de huracanes muestran una fuerte cizalladura del viento desde el oeste en la principal región de desarrollo de los huracanes más grandes, que salen de África y se desarrollan a medida que avanzan hacia el oeste sobre el Atlántico, indicó Klotzbach. Hay menos tormentas de este tipo durante los episodios de El Niño.
En los 15 años de mayor intensidad de El Niño desde 1950, 37 tormentas con nombre, 11 huracanes y tres ciclones de categoría tres o mayor han tocado tierra en territorio continental de Estados Unidos. Pero en los 15 años más fríos de La Niña más fríos, ha habido 61 tormentas con nombre, 31 huracanes y 10 huracanes de por lo menos categoría 3 en alcanzar las costas de Estados Unidos desde el Atlántico.
Además de El Niño, las condiciones áridas en África y el hecho de que el agua del Atlántico esté apenas más cálida de lo normal contribuyen al pronóstico de una temporada más débil, destacó Rosencrans.
Efecto opuesto en el Pacífico
El Niño y La Niña tienen el efecto opuesto sobre las tormentas en el Pacífico respecto de lo que ocurre en el Atlántico, por lo que los expertos anticipan una temporada más activa en el Pacífico. Según Jacobs, hay un 70% de probabilidad de que el Pacífico tenga una temporada por encima de lo normal.
La NOAA pronostica entre 15 y 22 tormentas con nombre en el Pacífico, de las cuales entre nueve y 15 se convertirían en huracanes y entre cinco y nueve alcanzarán una categoría de tres o mayor. El promedio es de 15 tormentas con nombre, ocho huracanes y cuatro huracanes de categoría tres o superior.
Rosencrans explicó que el área principal de desarrollo de tormentas en el Pacífico central se desplaza más cerca de Hawai durante los episodios de El Niño.
Las tormentas del Pacífico cerca de Baja California, México, tienden a “ir hacia el oeste, afectar a los pececitos y poco más”, dijo Corbosiero. Pero a veces pueden girar hacia el este o el norte y causar daños masivos, como ocurrió con el huracán Otis cuando alcanzó las costas mexicanas en 2023, o con el huracán Lester, que desató fuertes lluvias en el suroeste de Estados Unidos en 1992. Hawai es una pequeña cadena de islas en un océano enorme que puede verse amenazada. En 1992, un año de El Niño en el que hubo pocas tormentas en el Atlántico (aunque Miami fue devastada por el huracán Andrew), Hawai recibió el impacto del huracán Iniki.
Más hacia el oeste, rumbo a Asia e India, “las probabilidades de que cualquier tormenta que se forme se convierta en un súper tifón aumentan significativamente con El Niño”, dijo Klotzbach.
La temporada de huracanes del Pacífico comenzó el 15 de mayo, mientras que la temporada del Atlántico empieza el 1 de junio. Ambas terminan el 30 de noviembre.
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