Internacional

Yoweri Museveni asume séptimo mandato consecutivo en Uganda

Las elecciones presidenciales en enero, en las que Museveni obtuvo más del 70 por ciento de los votos, estuvieron acompañadas por denuncias de irregularidades

  • Por: Sergio Villarreal
  • 12 Mayo 2026, 09:35

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, juró este martes para un séptimo mandato consecutivo, ampliando su permanencia en el poder por otros cinco años y acercándose a cuatro décadas como líder del país africano.

La ceremonia de investidura se realizó en los terrenos ceremoniales de Kololo, en Kampala, bajo un fuerte dispositivo de seguridad y una demostración militar que incluyó sobrevuelos de cazas Sukhoi de fabricación rusa, mientras miles de simpatizantes del oficialismo asistían al evento portando banderas y colores del partido gobernante.

Yoweri Kaguta Museveni, de 81 años, recibió los instrumentos ceremoniales del poder en medio de vítores y posteriormente ofreció un discurso en el que pidió a los ugandeses enfocarse en el trabajo y el crecimiento económico familiar.

Aunque la ceremonia estuvo marcada por muestras de apoyo oficialista, el nuevo mandato también volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el futuro político de Uganda y la creciente influencia de la familia Museveni dentro del aparato estatal.

El hijo de Museveni gana protagonismo político y militar

Uno de los personajes más observados durante la investidura fue el general Muhoozi Kainerugaba, hijo del presidente y actual jefe del Ejército ugandés, quien supervisó parte de los ensayos militares y la logística del desfile previo a la ceremonia.

El militar, de 52 años, es considerado desde hace años como el posible sucesor político de su padre, aunque ni el gobierno ni la presidencia han confirmado oficialmente un plan de transición.

Sin embargo, durante los últimos meses, el protagonismo de Kainerugaba dentro de la política ugandesa ha aumentado de manera evidente.

El jefe militar ha declarado públicamente su intención de llegar a la presidencia y recientemente aseguró que su “misión es imparable”, declaraciones que alimentaron las versiones sobre una eventual sucesión familiar en el poder.

Además de dirigir las fuerzas armadas, Kainerugaba también encabeza la llamada Liga Patriótica de Uganda, una organización política cuyos integrantes incluyen empresarios, funcionarios y figuras cercanas al oficialismo.

Especialistas señalan que existen dos posibles rutas para la sucesión presidencial en Uganda, que ocurra una transición impulsada desde el poder militar o una reforma política respaldada por el Parlamento que facilite la llegada de Kainerugaba al cargo.

La oposición cuestiona el proceso político en Uganda

Las elecciones presidenciales de enero de 2026, en las que Museveni obtuvo más del 70 por ciento de los votos, estuvieron acompañadas por denuncias de irregularidades, restricciones a internet y presunta intimidación contra opositores.

El principal rival del mandatario fue Bobi Wine, cantante, activista y líder opositor que rechazó públicamente los resultados y acusó al gobierno de utilizar las instituciones estatales para favorecer al oficialismo.

Wine continúa siendo una de las principales figuras políticas entre los sectores jóvenes y urbanos del país, aunque enfrenta constantes restricciones y vigilancia por parte de las autoridades.

Organizaciones defensoras de derechos humanos también han advertido sobre el endurecimiento político en Uganda, especialmente tras la aprobación de leyes que limitan el financiamiento extranjero para organizaciones civiles y grupos considerados “agentes externos”.

La nueva legislación establece controles para recibir fondos superiores a 400 millones de chelines ugandeses, equivalentes a cerca de 110 mil dólares, sin autorización del Ministerio del Interior.

Críticos consideran que la medida podría utilizarse para limitar actividades de organizaciones independientes y sectores opositores.

Museveni se acerca a cuatro décadas en el poder

Museveni llegó al poder en 1986 tras liderar una guerrilla que prometía democratizar Uganda después de años de guerra civil y caos político.

En aquel momento, el mandatario criticaba abiertamente a los líderes africanos que permanecían demasiado tiempo en el poder. 

Sin embargo, con el paso de los años impulsó reformas constitucionales que eliminaron los límites de edad y reelección presidencial.

Mientras algunos sectores le reconocen haber mantenido estabilidad y crecimiento económico en distintos periodos, otros consideran que Uganda vive una creciente concentración de poder y un deterioro democrático.

Ahora, con un nuevo mandato en marcha y una posible transición familiar en el horizonte, la atención dentro y fuera de Uganda se centra en cómo evolucionará el futuro político de uno de los gobiernos más longevos de África.

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