Zuckerberg enfrentan megademanda por presunta piratería para IA
Cinco editoriales y Scott Turow acusan al gigante tecnológico de usar millones de obras protegidas para desarrollar Llama sin autorización
- Por: Ángeles Núñez
- 05 Mayo 2026, 14:07
Meta Platforms y su director ejecutivo, Mark Zuckerberg, enfrentan una nueva y explosiva batalla judicial luego de que cinco grandes editoriales internacionales y el reconocido autor Scott Turow presentaran una demanda en Nueva York acusándolos de ejecutar una de las mayores infracciones de derechos de autor de la historia para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
La acción legal, interpuesta por Hachette, Macmillan, McGraw Hill, Elsevier, Cengage y Turow, sostiene que Meta descargó y utilizó ilegalmente millones de libros, artículos y publicaciones protegidas para desarrollar Llama, su sistema de IA generativa, en una carrera por competir agresivamente en el mercado tecnológico.
Acusaciones directas contra Zuckerberg
El núcleo de la demanda no solo apunta a prácticas corporativas, sino a decisiones personales del fundador de Meta.
Según los demandantes, Zuckerberg “autorizó personalmente y alentó activamente” el uso de contenido pirateado, incluyendo materiales obtenidos de LibGen, una base de datos ampliamente señalada por alojar obras protegidas sin autorización.

La denuncia asegura que Meta inicialmente evaluó pagar licencias por contenido, incluso considerando presupuestos de hasta 200 millones de dólares, pero abandonó esa estrategia tras una escalada interna que terminó en manos de Zuckerberg.
De acuerdo con documentos citados en el caso, empleados de Meta habrían concluido que licenciar siquiera una obra podría debilitar su argumento legal de “uso legítimo”.
Más de 267 terabytes de contenido presuntamente pirateado
La querella afirma que Meta descargó más de 267 TB de material protegido, una cifra descrita como superior en múltiples veces a la colección impresa completa de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
Además, los demandantes sostienen que la empresa eliminó información de gestión de derechos de autor para ocultar el origen del material y facilitar su integración en procesos de entrenamiento.
Meta respondió asegurando que el entrenamiento de IA con contenido protegido puede estar amparado por el principio de fair use o uso legítimo, postura respaldada en decisiones judiciales previas.
En 2025, Meta logró una victoria importante cuando un juez desestimó una demanda de autores, incluyendo Sarah Silverman, al considerar que el uso de libros para entrenar modelos podía encajar dentro de ese marco legal.

Sin embargo, esta nueva demanda busca diferenciarse argumentando que la supuesta conducta deliberada, el uso de repositorios pirateados y la evasión de licencias exceden cualquier protección razonable bajo la ley estadounidense.
El caso podría convertirse en un precedente crucial para definir hasta dónde pueden llegar las empresas de inteligencia artificial en el uso de contenido creativo ajeno.
Más allá de las indemnizaciones económicas, el litigio pone en juego la relación futura entre gigantes tecnológicos, autores, editoriales y productores de conocimiento en una era donde la IA depende de enormes volúmenes de datos para evolucionar.
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