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México y Japón utilizan tecnología sobre la brecha sísmica en Guerrero

El investigador Víctor Manuel Cruz Atienza señaló que se ha detectado que los sismos de movimiento lento tienen una periodicidad de cuatro años, y se prevé para finales de 2018 o principios de 2019 contar con información útil ante el próximo que ocurriría

  • Por: EH
  • 05 Abril 2017, 16:37

El experto indicó que ese tipo de sismos en su inmensa mayoría no han producido movimientos de gran intensidad, y aun cuando hay evidencia causal entre ambos fenómenos, no podemos de ninguna manera alertar a la población de algo de lo que tenemos poca certeza de que ocurra.

Acompañado por la investigadora Vala Hjörleifsdóttir, dio a conocer algunos avances del proyecto Evaluación del Peligro Asociado a Grandes Terremotos y Tsunamis en la Costa del Pacífico Mexicano para la Mitigación de Desastres, que llevan a cabo con diversas instituciones de Japón.

En conferencia de prensa, el líder del proyecto en México, del Instituto de Geofísica de la UNAM, destacó que la parte en la que más se ha avanzado es en educación para la prevención de desastres.

En esta tarea participan expertos japoneses, quienes han visitado Zihuatanejo y han hablado con diferentes autoridades locales para implementar actividades específicas, entre ellas simulacros ya documentados.

Se trabaja en un plan piloto en Ixtapa, Zihuatanejo, para el desarrollo e implementación de planes y materiales para reducir el riesgo en zonas urbanas expuestas basados en estimaciones de riesgo, añadió.

Lo podría aportar este proyecto, subrayó, es que la ocurrencia en México de sismos lentos, o de cierto tipo de sismicidad podría estar relacionada, quizá no en todo los casos, con la ocurrencia de un sismo grande, es decir, si se trata de fenómenos precursores.

Con una inversión de siete millones de dólares, el Instituto de la UNAM en conjunto con otras instituciones japonesas trabajan en el proyecto Evaluación del Peligro Asociado a Grandes Terremotos y Tsunamis en la Costa del Pacífico mexicano para la Mitigación de Desastres, en la brecha sísmica de Guerrero.

El investigador expuso que el proyecto, en la brecha guerrerense, que va de Acapulco a Papanoa, y donde no ha tenido un sismo de magnitud significativa en 100 años, permitirá obtener de información precisa que se podrá incluir a los atlas de peligro y de riesgo.

El proyecto tiene como objetivo la explotación los datos de la red de observación sismo-geodésica en mar y tierra (que incluye casi 80 instrumentos), para mitigar el riesgo asociado con terremotos y posibles tsunamis, ya que ambos países se encuentran en la región sísmica más activa del mundo.

Dicho plan, que inició en 2016 y pretende finalizar en marzo de 2021, también considera crear planes educativos para la prevención de desastres, a través de modelado computacional del peligro asociado con dichos fenómenos naturales.

Cruz Atienza detalló que 70 por ciento del costo del proyecto es financiado por instituciones japonesas como las universidades de Tokio, Kobe, Tohoku y Tokushima, así como la Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology.

El proyecto consiste en la instalación de dispositivos que miden desde diferentes perspectivas el movimiento tectónico en el mar y la tierra; la mayoría son de origen mexicano, aunque otros serán exportados de Japón como una donación al Instituto de Geología.

El experto precisó que parte de la inversión de la UNAM, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), que será de cerca de dos millones de dólares, será utilizada para adquirir un equipo Wave Glider diseñado en Singapur, para el posicionamiento dinámico desde el fondo marino.

En su participación, la investigadora Vala Hjörleifsdóttir subrayó que como parte del avance del proyecto esta semana llegarán al país algunos equipos que se necesitan y que serán instalados este año.

La investigadora recalcó que los habitantes de las zonas costeras del Pacífico deben estar preparados en todo momento, toda vez que es imposible determinar el momento y la magnitud de estos fenómenos.

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