Anexos en NL: El auge del tratamiento contra adicciones
Centros de rehabilitación proliferan en NL como respuesta al aumento de adicciones, ofreciendo atención médica, psicológica y apoyo familiar para la reinserción
- Por: Gladys Zavaleta
- 12 Enero 2026, 04:58
En los últimos años, Nuevo León ha sido testigo de una proliferación de centros de rehabilitación, popularmente conocidos como "anexos".
Estas instituciones, que operan bajo regímenes públicos, privados o religiosos, han surgido como una respuesta directa a la creciente necesidad de atender a personas con conductas de riesgo y dependencia a sustancias.
Su objetivo es claro: ofrecer una ruta de salida a quienes han caído en el consumo de drogas y alcohol, facilitando su reinserción a la sociedad.

Uno de estos espacios es el centro Guerreros de Luz, donde actualmente se brinda atención a hombres de entre 14 y 65 años. El proceso, según explica su director, Eddy Fabián Velásquez Flores, no solo es físico, sino profundamente psicológico.
“El proceso lo vamos tratando desde que el muchacho llega; a veces vienen muy descuidados físicamente. Lo primero es dejarlos descansar tres días para que pase el periodo crítico de abstinencia, la ‘malilla’ como se dice. Después de eso, iniciamos con el esquema de terapias”, detalló Velásquez.
El modelo de atención en este centro incluye un equipo multidisciplinario compuesto por atención Médica, psicología y consejería, además de una red de Apoyo

Ingreso y vínculo familiar
El internamiento en estas instituciones puede darse por tres vías: por voluntad de la familia, por prescripción médica o mediante la intervención de autoridades. A diferencia del estigma de aislamiento total, en centros como este se fomenta el contacto familiar bajo supervisión.
“Las familias pueden monitorear a los internos a través de cámaras y tienen visitas presenciales a partir de los tres meses y 15 días de tratamiento. Los encuentros son sábados y domingos, buscando que el lazo afectivo ayude a la recuperación”, explicó el director.

Uno de los pilares del éxito en la rehabilitación es el testimonio vivo. Dentro de la institución, quienes han completado su proceso se integran como personal de apoyo para los recién llegados.
“Yo estuve ocho meses internado aquí y hoy tengo dos años en sobriedad. Me gusta estar aquí apoyando a personas que padecen la misma enfermedad que yo tuve. Al final, depende de uno si quiere echarle ganas o seguir en lo mismo”, compartió un joven rehabilitado que ahora funge como guía.

Estos centros representan para muchos la última oportunidad de recuperar su vida en un escenario estatal donde las adicciones no dan tregua.
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