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Arzobispo llama al acompañamiento y compromiso tras comicios
Mensaje dominical Arzobispo de Monterrey - Mons. Rogelio Cabrera López 8 de julio de 2018
Por Iram Hernández | 08 Julio 2018
Una vez que ha concluido el proceso electoral, es necesario que los cristianos sigamos haciéndonos presentes en la vida política de nuestro País, expresando adecuadamente la dimensión social de nuestra fe. Como lo mencioné en mi Instrucción Pastoral sobre la Participación Política de los Seguidores de Cristo (No. 31): “¿De qué sirve que mostremos, orgullosos, la mancha en nuestro dedo pulgar, si después nos tomamos unas “vacaciones” y dejamos de participar hasta las siguientes elecciones?”
En algunas partes del Estado, se han entregado ya las constancias de mayoría a quienes resultaron ganadores. En algunos otros lugares, se siguen revisando los paquetes electorales, por lo que se debe esperar, pacientemente, a que la autoridad indicada realice el pronunciamiento final.
Por lo pronto, expreso nuestra cordial felicitación a quienes han sido elegidos; invitándoles a que no olviden sus compromisos de campaña y sean siempre generosos servidores en la encomienda que la comunidad les está confiando.
Como Iglesia, les acompañamos con nuestra oración, reiterando nuestro respeto de siempre. Asimismo, invito a todos los fieles para que sigan el trabajo que realizarán los que han sido elegidos, sumando con ellos los esfuerzos necesarios en la búsqueda del bien común, siendo siempre sensibles a los problemas que afectan a nuestra sociedad y señalando, caritativamente, aquellas situaciones que nos apartan del Reino de Dios.
“Debemos tener voluntad de participar y construir. Si bien tenemos derecho a señalar las situaciones negativas que vemos, también debemos proponer alternativas viables a lo que criticamos. No basta denunciar lo que vemos mal, debemos anunciar y participar en la construcción de una nueva sociedad. Es oportuno desarrollar nuestro profetismo, promoviendo los valores del Reino de Dios e interviniendo con nuestra participación personal y grupal” (Inst. Pastoral No. 38).
Hagamos que nuestra participación social y política, esté siempre motivada por el amor de Cristo, que es capaz de combatir todo aquello que nos aparta del bien.