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Contratos obsoletos, otra causa de los apagones en la urbe regia
A la par, las pérdidas en la red de distribución derivadas de robos, medidores alterados y fallas administrativas representaron un impacto de 10.69%,
Por José Luis Marroquín | 13 Octubre 2026
Además de los árboles, señalados como la principal causa de las interrupciones en el servicio eléctrico, otra problemática silenciosa afecta la calidad de la distribución del suministro en la zona metropolitana de Monterrey: la desactualización masiva de los contratos de suministro y el consumo no reportado por los usuarios.
Esta combinación se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), al rebasar la capacidad de su infraestructura, saturar transformadores y detonar constantes apagones en la urbe regia.
Con más de 50 millones de clientes a nivel nacional, de los cuales el 89% corresponde al sector doméstico, la CFE incrementa su padrón a un ritmo anual de 1.6% y prevé alcanzar los 60 millones para 2037. Actualmente, casi nueve de cada 10 contratos vigentes corresponden al segmento residencial.
Contratos desactualizados dificultan calcular la demanda eléctrica
Expertos señalan que la desactualización de contratos comienza desde la construcción de las viviendas, cuando desarrolladores y la propia CFE aprueban cargas eléctricas inferiores al consumo real.
Esta discrepancia entre la capacidad contratada y la demanda efectiva satura la infraestructura y vuelve indispensable una actualización masiva de padrones para dimensionar las necesidades eléctricas reales de la ciudad.
Aunque esta saturación no siempre sea intencional por parte de los ciudadanos, la red continuará en riesgo mientras usuarios, constructores y autoridades no coordinen esfuerzos para alinear los contratos con la demanda real.

Este elevado volumen de usuarios demuestra que la actualización de datos no es un simple trámite administrativo, sino un desafío operativo. Cuando millones de contratos permanecen desactualizados, calcular y prever la demanda exacta sobre las redes de distribución se vuelve una tarea sumamente compleja.
El problema se agrava cuando los usuarios modifican el uso de sus inmuebles o incrementan significativamente su consumo. Desde viviendas que operan como negocios hasta hogares que duplican o triplican su demanda mediante múltiples aparatos de aire acondicionado y electrodomésticos, este consumo “fantasma” termina por rebasar la capacidad de la red eléctrica.
Árboles y falta de poda presionan a la red de la CFE
A esta saturación por sobredemanda se suma el deterioro físico de la infraestructura. Como publicó este lunes El Horizonte, el incumplimiento constante de la poda preventiva y del mantenimiento del arbolado se ha consolidado como el principal desafío operativo para la Comisión Federal de Electricidad en la zona metropolitana de Monterrey, al representar la principal causa de interrupciones en el servicio.
A pesar del severo impacto que generan en la red, la responsabilidad primaria de realizar estas labores de poda preventiva recae en los gobiernos municipales, de acuerdo con la norma NOM-001-SEDE-2012.
De acuerdo con reportes de la Comisión, se han identificado 31,471 árboles vinculados a interrupciones en el servicio eléctrico.
Por lo pronto, ha sido la propia CFE la que ha “salido al quite” al realizar 88,677 podas entre enero y julio de este año.

Sobredemanda provoca fallas en transformadores
Sin embargo, los árboles no son el único factor que presiona a la red. Cuando la demanda exige una potencia muy superior a la capacidad nominal de los transformadores, particularmente en zonas con infraestructura antigua, los equipos terminan sobrecalentándose y fallando.
Esto no solo deja a sectores enteros sumidos en la oscuridad, sino que también provoca daños en las instalaciones eléctricas de los propios domicilios.
Aunque el crecimiento de usuarios es un fenómeno natural, la carga de mantenimiento y atención de reportes se vuelve insostenible cuando se combina con un rezago importante en los expedientes. Actualmente, la CFE no cuenta con datos públicos precisos sobre cuántos contratos permanecen sin actualizar.
Planeación de nuevas obras depende de los contratos vigentes
El problema de fondo radica en la forma en que la empresa eléctrica proyecta sus obras. De acuerdo con la propia CFE, la red se diseña y amplía con base en los pronósticos de demanda elaborados a partir de los contratos vigentes.
Fuentes consultadas por El Horizonte señalaron que anticipar con precisión la carga futura de los centros de consumo es un factor determinante, ya que la planeación y construcción de nuevas subestaciones e infraestructura de distribución requieren plazos prolongados.
Cuando los contratos están desactualizados, las obras de refuerzo pueden no llegar a tiempo para responder al consumo real de la población.
La regularización: otro reto
Sumado al impacto de los árboles y a la desactualización de los contratos, la Comisión Federal de Electricidad enfrenta un reto adicional: los populares “diablitos”. Estas conexiones clandestinas o alteraciones en los equipos de medición tienen como objetivo falsear las lecturas para registrar un consumo de energía inferior al real.
El consumo irregular no solo amenaza la estabilidad energética, sino que también afecta el bolsillo de los consumidores y las finanzas públicas.
La práctica abarca desde la manipulación directa de los medidores hasta la instalación de empalmes clandestinos al margen de los esquemas autorizados por la CFE.
“Cuando alguien instala un ‘diablito’, el problema no es solo para una casa; puede dejar sin servicio a toda una colonia”, indicó la Comisión en sus canales oficiales.
“La energía obtenida de manera irregular la pagamos todos”.
A la par, las pérdidas en la red de distribución derivadas de robos, medidores alterados y fallas administrativas representaron un impacto de 10.69%, equivalente a $53,123 millones de pesos, cifra que la CFE prevé que aumente a 13.14% para 2027.
Las fuentes consultadas indicaron que la manipulación de medidores no ocurre únicamente en zonas vulnerables. También se han detectado casos en sectores residenciales de alto poder adquisitivo, donde se emplean herramientas sofisticadas y tecnología avanzada diseñadas específicamente para alterar los registros y evadir el pago real de electricidad.
Los problemas en el suministro eléctrico del área metropolitana de Monterrey no responden únicamente al deterioro de la infraestructura o al impacto de la vegetación, sino también a un problema de planeación y actualización de datos.
La brecha entre el consumo real y la capacidad contratada, impulsada por viviendas sobreequipadas, comercios que operan con contratos insuficientes y consumos no reportados, satura transformadores y favorece la aparición de apagones recurrentes.
Para evitar que la red eléctrica continúe enfrentando problemas ante el acelerado crecimiento poblacional, resulta urgente que los usuarios actualicen sus contratos y reporten su consumo real. Sin información precisa, la planeación de la infraestructura eléctrica en la zona metropolitana seguirá rezagada frente a las necesidades energéticas de la ciudad.
