Nuevo León

Dan a madres presas una nueva oportunidad de vida y futuro

Organizaciones ofrecen programas de capacitación para mujeres que han dado a luz en prisión, transformando su maternidad y abriéndoles un camino de esperanza

  • Por: Alba Perla Roar
  • 10 Diciembre 2025, 04:59

Vivir privada de la libertad es difícil, pero la dureza se multiplica al sumar la maternidad tras las rejas. 

Esta es la realidad que enfrenta Citlaly en el Centro Penitenciario Femenil de Escobedo, donde la vida de su bebé, Mía, se desarrolla entre muros y la esperanza de un futuro digno.

Citlaly, de 25 años, ha pasado los últimos dos años en el penal por el delito de secuestro agravado. 

Dentro del penal nació Mía, quien ha vivido cada día de su corta existencia en reclusión. 

Su historia refleja la lucha de las mujeres que habitan este centro, donde la falta de programas sociales dignos y de oportunidades de reinserción fue, por años, la norma.

La esperanza

La realidad de Citlaly y otras 612 mujeres (y 6 menores) comenzó a cambiar en los últimos meses gracias al apoyo de organizaciones civiles como Reinserta y FOLAPAC (Fomento Laboral Penitenciario), que han impulsado programas de educación, capacitación y mejoras de infraestructura.

El hito más reciente fue la inauguración del área de Maternidad el 9 de abril pasado, por parte del Gobierno de Nuevo León. Este nuevo espacio ofrece la posibilidad de una convivencia más estrecha y humana, las 24 horas del día, con sus hijos.

“Antes era encierro, no podíamos salir si la oficial no abría la puerta. Antes, en temporada de frío, teníamos que poner cartón, taparnos y nos teníamos que juntar varias en una estancia para estar calientitas. Igual los calores, un abanico, no la armábamos para todas”, relató Citlaly.

La convivencia en hacinamiento y detrás de las rejas generaba una profunda frustración, especialmente en Mía. Citlaly recuerda con dolor esa etapa:

“Sentía impotencia. ¿Qué hago? No tenía quién me cuidara a mi hija; mis padres aún no se acercaban a mí, no estaban sobreenterados de mi niña.”

Libertad limitada

En el área de Maternidad, la vida ha mejorado significativamente.

“Hay mucha libertad con ella, ya no es lo mismo que cuando estábamos en población. Antes eran rejas y ahorita no hay rejas, es lo padre, porque la niña ya no está grite y grite que quiere salir. Ahora vamos al área de bebeteca; está jugando, tiene otros amiguitos.”

El día de Citlaly comienza a las 05:00 horas. Después de realizar sus tareas, a las 8 inician las actividades y la educación con Reinserta, donde le enseñan, entre otras cosas, el cuidado infantil. 

“Antes la niña era puro gritar y gritar. Ahorita ya no, ahorita habla más”, destaca Citlaly, evidenciando la evolución de Mía.

Los días que Citlaly pasará en el penal aún son inciertos, pues sigue sin sentencia. Sin embargo, ella se mantiene firme, consciente de que en aproximadamente un año y medio deberá separarse de Mía, ya que los niños solo pueden permanecer con sus madres hasta los 3 años de edad, momento en el que deben abandonar la cárcel para ir a vivir con un familiar y poder desarrollarse en libertad.

Aun así, Citlaly disfruta cada minuto con su hija, valorando la oportunidad que no tuvo con sus otros dos hijos mayores. Reconoce que el encierro la ha transformado:

“Creo que estar aquí no lo veo como un mal, sino como un bien. He madurado y, queriéndome superar, quiero hacer más cosas. Estoy estudiando. Me llevo a la niña; sí es difícil porque la niña está llorando y yo haciendo tarea, pero siempre he dicho que Dios no me abandona. Yo soy una persona muy valiente, fuerte y capaz, y soy única.”

Esperanza para madres

La realidad de 612 mujeres (y 6 menores) comenzó a cambiar en los últimos meses gracias al apoyo de organizaciones civiles como Reinserta y FOLAPAC (Fomento Laboral Penitenciario), que han impulsado programas de educación, capacitación y mejoras de infraestructura.

La inauguración del área de Maternidad el 9 de abril pasado, por parte del Gobierno de Nuevo León. Este nuevo espacio ofrece la posibilidad de una convivencia más estrecha y humana, las 24 horas del día, con sus hijos.

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