Regio conoce a 'Punch' mono viral de Japón y relata su encuentro
Juan Carlos Hernández viajó 14 horas desde Monterrey hasta el zoológico de la ciudad de Ichikawa para conocer al macaco que se hizo viral por su historia
- Por: Gladys Zavaleta
- 10 Marzo 2026, 22:53
La historia de Punch, el pequeño macaco japonés que fue rechazado por su madre y que encontró consuelo en un peluche, continúa atrayendo visitantes de todo el mundo. Entre ellos hay regiomontanos que han cruzado el Pacífico para conocer al animal que se ha vuelto una sensación global.
Uno de ellos es Juan Carlos Hernández, originario de Monterrey, quien actualmente se encuentra en Tokio y viajó hasta la prefectura de Chiba con la esperanza de ver de cerca al famoso primate en el zoológico de la ciudad de Ichikawa.
“Arribamos hace un par de días precisamente con la esperanza de conocer al pequeño macaco viral, pero ha sido todo un reto”, relató Hernández en entrevista.
El trayecto no es sencillo. Desde Monterrey, el viaje implica largas horas de vuelo y posteriormente un recorrido por tren y autobús dentro de Japón.
“Es un viaje de aproximadamente 14 horas en avión y luego todavía hay que desplazarse desde Tokio hacia la prefectura de Chiba. Toma alrededor de una hora. Tomamos un tren y después un autobús que nos deja cerca del zoológico y del jardín botánico”, explicó.
El recinto, según cuenta, es pequeño pero acogedor, y alberga diversas especies que también llaman la atención de los visitantes.
“Es un zoológico muy agradable, cercano a la llamada Montaña de los Monos. Hay pandas rojos, lémures y capibaras, pero todas las miradas se centran en el macaco”, señaló.
Punch nació en julio del año pasado, pero su historia dio la vuelta al mundo cuando se supo que su madre lo rechazó, obligando a los cuidadores a criarlo prácticamente a mano.
“Sabemos que su madre lo rechazó y que los cuidadores tuvieron que sacarlo adelante. Ahí es donde aparece el famoso peluche que lo acompaña todo el tiempo”, comentó Hernández.
El juguete —un orangután de peluche de la cadena Ikea— se ha vuelto tan popular entre los seguidores de la historia que incluso encontrarlo en tiendas se ha vuelto difícil.
“Lo hemos buscado en varias tiendas aquí en Japón y está totalmente agotado. Los fans incluso le dicen ‘la mamá de Punch’”, dijo entre risas.
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De acuerdo con lo que los cuidadores han explicado a los visitantes, el peluche cumple una función importante en el desarrollo del pequeño macaco.
“Nos dicen que los macacos bebés necesitan aferrarse a algo para desarrollar sus músculos y sentirse seguros. Como Punch no tuvo a su madre, el peluche se convirtió en su ancla emocional”, detalló.
Sin embargo, la etapa más complicada para el animal ha sido su integración con la manada. A inicios de 2026 fue reintroducido con otros macacos, pero el proceso no ha sido sencillo.
“Al no haber crecido con ellos, no entiende del todo los códigos sociales. En algunos videos se ve que otros monos lo arrastran y eso causa angustia, pero los cuidadores aseguran que es parte del proceso natural de socialización”, explicó.
El peluche, de hecho, ha generado cierta desconfianza entre los otros macacos.
“Para ellos es un objeto extraño. Eso hace que Punch todavía batalle para integrarse completamente”, añadió.
Aun así, el visitante regiomontano asegura que ya se pueden observar avances.
“Últimamente ya se ve más interacción. Algunos macacos lo empiezan a acicalar y poco a poco lo van aceptando. Ya juega con ellos, aunque todavía corre a su peluche cuando se siente amenazado”, comentó.
La popularidad de Punch ha provocado que el zoológico organice el acceso de los visitantes en turnos para evitar aglomeraciones.
“Es impresionante la cantidad de gente que viene a verlo. Los grupos entran por unos diez minutos para poder observarlo. Honestamente ha sido una experiencia increíble”, afirmó Hernández.
Según el propio zoológico, el objetivo es que para finales de este año Punch esté completamente integrado con la manada. Mientras tanto, su historia continúa conmoviendo a quienes viajan miles de kilómetros para verlo aferrado, aunque cada vez un poco menos, a su inseparable peluche.
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