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Urgen leyes contra megafraudes en Nuevo León
Analistas consideran indispensable fortalecer la legislación para evitar nuevos casos de estafas financieras e inmobiliarias en Nuevo León.
Por José Luis Marroquín | 18 Agosto 2026
Una regulación que establezca mecanismos de prevención, sanción y resarcimiento del daño para las víctimas es lo que urge debatir y aprobar tanto en Nuevo León como en el resto del país para enfrentar la “fiebre de fraudes” que se ha desatado en la entidad durante los últimos tres años, señalaron especialistas.
Si bien ya se han registrado avances en materia de preventas inmobiliarias, no ha ocurrido lo mismo con las Sofomes-ENR (Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, Entidades No Reguladas), que, como su nombre lo indica, no están sujetas a la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Esa falta de regulación, sumada a la confianza excesiva de muchos inversionistas, ha propiciado un aumento en los desfalcos y ha obligado a los afectados a recorrer un camino largo, complejo y costoso para tratar de recuperar parte de los recursos perdidos, como lo dio a conocer ayer El Horizonte.
Analistas como Eloy Garza y el consultor financiero Carlos Peña consideraron que ha llegado el momento de colocar en la agenda pública la regulación de fraudes especializados, como los relacionados con las Sofomes, para que los legisladores impulsen leyes que permitan prevenirlos y sancionarlos.
En los últimos tres años, Nuevo León ha sido escenario de 10 megafraudes, de los cuales siete estuvieron relacionados con Sofomes y tres con proyectos inmobiliarios.
“Uno de los principales problemas es la falta de una regulación clara. En el caso de las Sofomes, muchas no están reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y, al carecer de supervisión, los procesos de denuncia, recuperación de recursos y resarcimiento del daño suelen ser más largos y burocráticos”, indicó Garza.
Los especialistas explicaron que existen dos tipos de Sofomes: las Sofomes-ENR (Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, Entidades No Reguladas), que no están bajo supervisión directa de la CNBV, salvo en materia de prevención de lavado de dinero; y las Sofomes-ER (Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, Entidades Reguladas), que, al estar vinculadas a un banco o grupo financiero, sí se encuentran sujetas al escrutinio permanente del organismo regulador.
De acuerdo con los expertos, los fraudes más recientes se han presentado principalmente en Sofomes-ENR, debido a la menor supervisión sobre aspectos como la captación de recursos y ciertas condiciones de operación. En contraste, las Sofomes-ER cuentan con el respaldo y la vigilancia de instituciones financieras reguladas.
“Esta falta de claridad operativa y de información para los usuarios respecto de qué entidades cuentan con supervisión directa se agrava por la insuficiencia del marco legal".
“Hace falta una regulación más robusta, especialmente mediante leyes secundarias que atiendan el fraude inmobiliario. La responsabilidad es de los delincuentes de cuello blanco, pero también de una legislación deficiente en esta materia”, señaló Garza.
EN RIESGO LA ECONOMÍA DE NL
La falta de sanciones efectivas contra los responsables de fraudes financieros e inmobiliarios no sólo afecta a las víctimas. Analistas alertan que también pone en riesgo la inversión, la actividad económica y el desarrollo de Nuevo León.
El analista Eloy Garza advirtió que la impunidad en los megafraudes amenaza con afectar la atracción de inversiones y el crecimiento económico de la entidad, ya que la incertidumbre genera desconfianza entre los inversionistas.
“Cuando cada vez más inversionistas se retiran del mercado, ¿qué le pasa a la economía? Se cae".
“También hay víctimas indirectas: los potenciales inversionistas que, al percibir un mercado viciado, deciden no invertir. Eso puede generar una burbuja que termine por estallar. Ese es el problema, tanto en el caso de las Sofomes como en los fraudes inmobiliarios”, advirtió.
Además, señaló que las consecuencias de estos casos trascienden a los inversionistas afectados y terminan por impactar a la población en general.
“Incluso quienes no participamos como inversionistas terminamos siendo víctimas de estas estafas o fraudes, porque la economía se desacelera y disminuye el interés por seguir invirtiendo”, concluyó.
DINERO ATRAE A DEFRAUDADORES
El auge económico de Nuevo León también ha traído consigo un efecto indeseado: el incremento de fraudes financieros e inmobiliarios. De acuerdo con especialistas, la presencia de mayores flujos de capital y oportunidades de inversión crea condiciones que los delincuentes aprovechan para cometer estafas cada vez más sofisticadas.
Eloy Garza, especialista en la materia, señaló que este tipo de delitos prolifera en Nuevo León debido al dinamismo económico y al elevado flujo de dinero que existe en la entidad.
“Estos dos tipos de fraude suelen presentarse cuando hay mucho dinero en circulación".
“Cuando existe una importante actividad económica, también se generan condiciones que pueden propiciar este tipo de conductas. Es entonces cuando comienzan a surgir estafadores y los llamados delincuentes de cuello blanco”, enfatizó.
Garza explicó que este tipo de delitos suele ser complejo de perseguir y sancionar, debido a las dificultades para acreditar las pruebas y a las deficiencias del marco legal.
“El delito de cuello blanco es complejo. No es sencillo el proceso de presentación de pruebas. En parte, esto obedece a deficiencias legales; es decir, a que quienes elaboran las leyes no han realizado adecuadamente su trabajo”, indicó.
Para las víctimas, añadió, las consecuencias van más allá de las pérdidas económicas y alcanzan el ámbito emocional y psicológico.
“Esto provoca afectaciones psicológicas y un importante desgaste emocional. Los problemas de liquidez generan desánimo, desilusión y desconfianza para seguir invirtiendo. En muchos casos, las personas sienten que se terminan sus posibilidades de convertirse en inversionistas”, señaló.