Columnistas_20_Thumbnails_20_Roberto_201x1_bfacdcde52
Opinión

A Catarina

Crónicas de un comelón

Después de 23 años, despedimos el emblemático restaurante.

Muchos años atrás, antes de que me fuera a la escuela de cocina, ya tenía la inquietud de dedicarme al tema. 
Acá en el norte, que José Vasconcelos denostó con su frase “Donde termina el guiso y empieza a comerse la carne asada, comienza la barbarie”, había pocos chefs célebres. 

Quizás uno de los primeros que me tocó conocer fue el chef Jean Louis Cottin, en el pueblo, que por aquellos años encabezó las cocinas del Tapanco. En Monterrey, obviamente, tenemos que mencionar a Diego y claro, a quien ya alguna vez le dedicamos este espacio: a Guillermo González. 

Ya les conté de la primera vez que visité Pangea, que sigue celebrando su cumpleaños 25. Cuando me enteré de que el mismo grupo responsable del restaurante abrió su segundo proyecto: un restaurante mexicano. Obviamente, conociendo al Pangea, la expectativa era muy alta, quería conocer cuál sería el toque que el chef le daría a nuestra gastronomía. 

Obviamente no decepcionó. A lo largo de su historia, Catarina fue un referente de la cocina mexicana en nuestra ciudad. Locales y visitantes disfrutaron de su comida. Algunos de estos visitantes, muy famosos como el mismísimo Luis Miguel, que siempre visitaba el restaurante en sus giras. Por cierto, ¿a dónde irá esta vez?

Años después, el chef Guillermo dejaría de ser propietario del restaurante, pero su sello ahí permanecería siempre, dejando huella en algunos platillos clásicos de su menú. Los hermanos Rivera-Río también formaron parte de la historia de la Catarina por un tiempo, y posteriormente, y hasta su cierre, el chef Abdiel Cervantes encabezó su cocina.

Sería una terrible omisión no mencionar al capitán Jaime, tan parte de la experiencia como los platillos. A todos los chefs, capitanes y el resto de la gente que formó parte de los equipos de la Catarina, muchas gracias. 

Gracias por que nos llevamos los recuerdos de platillos como la crema bicolor, la terrina de glorias, el pollo con dos moles, la quesadilla de hoja santa, los tamalitos de masa azul, los tlacoyos, la lengua, la botana prehispánica y tantos otros más.

También es importante hablar de su chile en nogada, muchas veces reconocido como uno de los mejores de la ciudad.
Catarina nos deja además recuerdos e historias. Ahí festejamos, hace ya unos cuantos años, el haber terminado la licenciatura, la Independencia de México, reuniones familiares y hasta el baby shower de la criatura.

También en Catarina tuve la oportunidad de conocer a chefs como Aquiles Chávez y Ricardo Muñoz Zurita. Catarina fue también parte de las sedes en las que nació el proyecto de escuela del grupo. 

Gracias Catarina por estos 23 años de buena comida y grandes recuerdos. Nos quedaremos esperando los recuerdos que habremos de crear cuando regreses, en la medida que sea en el nuevo proyecto que habrá de heredar y continuar con la tradición.  

más del autor

Ponle la verde

Hace ya muchos años, tuve la oportunidad de trabajar con Éric Briffard,...

Crisis de creatividad

En un entorno saturado de referencias, crear desde cero es más difícil, y...

Desconectado

Hace unos meses, Drew Stephenson publicó sobre lo que él percibía como la...

Un cambio en la cultura

Hace unas semanas, comentábamos muy por encima el tema de René Redzepi, el...

últimas opiniones

Ebrard en Monterrey: ¿por qué no entiende Marcelo que los privilegios del poder son una trampa?

Apenas llegó ayer a Monterrey Marcelo Ebrard, secretario de Economía,...

Cuando la luz se va, también se va la confianza

En Altamira, los comerciantes salieron a decir lo que en Tampico, Madero,...

El cumpleaños que puede dar la sorpresa

Viene oootra fiesta naranja, estimado lector… Tambiéééén es por un...

Reelección en Ramos, en duda

“No es perversidad pura, sino el orgullo desmedido que lleva a cometer los...

×