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Opinión

Au revoir?

Crónicas de un comelón

Allá por 2009, un catorce de febrero, estábamos la señora y su servidor deambulando, y nos encontramos con una tienda con un nombre muy peculiar. Más peculiar la ambientación del lugar, todo era blanco, con un mobiliario que sugería tiempos pasados: jarrones y candelabros, todos en blanco. 

Contra todo ese blanco, contrastaban los vivos colores de macarons de una docena de sabores distintos, perfectamente acomodados en una vitrina. Nos platicó una joven que estaba tras el mostrador que tenían algunos que incorporaban sabores mexicanos. 

Curiosos, compramos una cajita con todos los sabores y un corazón que habían hecho especialmente para San Valentín. Nos convertimos en fans de la marca. 

Nos enteramos después de que esa imagen de la marca, le había valido a la agencia que la hizo, reconocimientos dentro y fuera de nuestro país, y los macarons no tardaron en hacerse conocidos por prácticamente todos en la industria y no sólo fue un tema de novedad.

Estaban buenísimos, en especial los sabores mexicanos como el de chocolate de mesa y el de glorias. 

Con el tiempo, Theurel & Thomas, nombre de la marca proveniente de los apellidos de sus fundadores, fue creciendo. Incorporaron más productos a sus líneas, más sabores y presentaciones de macarons, conservas, miel, tisanas y hasta un libro sobre San Rafael, Veracruz, comunidad de la que provienen sus fundadores. 

Gracias a los eventos gastronómicos que tuvieron sede en nuestra ciudad, sus macarons llegaron a ser degustados por chefs de clase mundial, que no tardaron en publicar en sus redes sociales. 

Recuerdo que uno de ellos llegó a mencionarlos como “los mejores del mundo”. El crecimiento de la marca también se dio en cuanto a sus sucursales. Llegaron a tener cinco diferentes puntos de venta en la ciudad, uno en Querétaro y sus productos llegaron a estar en venta en Saltillo y CDMX. 

Hace pocos años, anunciaron la incorporación de la chef Sofía Cortina, como la que tomaría las riendas de los sabores de la marca, y posteriormente lanzaron una línea de repostería francesa de temporada y una de eclairs de línea. 

Ahora que fue el desfile navideño de San Pedro, pasé por la plaza en la que se ubicaba la marca desde hace unos años, y observé que la tienda está vacía. Al entrar en sus redes sociales me encontré que sólo queda una foto de aquella primera tienda, casi por aquellas fechas en las que los conocí.  

No sé si sea una despedida, o si nos van a sorprender con algo nuevo. No podemos negar que Theurel & Thomás marcó un antes y un después en la gastronomía regia; los macarons llegaron a los menús de postres de restaurantes, otras pastelerías los ofrecerían y aquella agencia, crearía una rama de muy exitosos restaurantes. Si esto es un adiós, ¡gracias Denise y Carlos!

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