“La ira perjudica más a quien la guarda que a quien la recibe, convirtiéndose en una locura momentánea”: Séneca.
Se desató la violencia en Monclova. Tal como lo habían advertido, trabajadores de AHMSA tomaron ayer la carretera 57 en una acción —dijeron— desesperada, ante la falta de cualquier atisbo de solución a una crisis que ya supera los tres años. Todo parecía bajo control; sin embargo, tras casi una hora de bloqueo y caos, las autoridades optaron por buscar el diálogo. El designado para intentar negociar y liberar la vía fue Juan Harb Karam, subsecretario de Gobierno. Su jefe, Sergio Sisbeles (quien, dicen, prácticamente funge como alcalde), lo habría enviado acompañado de fuerzas estatales y elementos de la Agencia de Investigación Criminal, encabezada por Federico Fernández.
La estrategia falló. Los representantes de los trabajadores, desde su llegada, hicieron evidente su rechazo. Apenas cruzaron unas palabras, ahí, a la altura del letrero de entrada a Castaños. Pa’ pronto comenzaron los gritos de “¡fuera, fuera, fuera!”. Desesperados, le dejaron claro que no pensaban mover la manifestación. Despreciado, rebasado y visiblemente molesto, Harb se hizo a un lado, tomó el teléfono y, tras comunicar el resultado, ordenó el desalojo.
La violencia estalló. Las fuerzas del Estado arremetieron y los trabajadores respondieron. El saldo: al menos nueve detenidos (liberados por la tarde) y varios lesionados.
Evidentemente, el asunto se volverá político. Acusarán represión y más de uno aprovechará para llevar agua a su molino. Lo cierto es que en Monclova ni el alcalde Carlos Villarreal ni sus aliados Sisbeles-Karam han logrado contener, ni siquiera acompañar, la crisis que golpea a cientos de familias. Reparten culpas y dejan en la indefensión a miles de personas que llevan años en la incertidumbre. No hay respuestas, ni estrategia, ni tacto.
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Y si de doble discurso se trata, en esta elección hay candidatos a los que no les tiembla la voz para mentirle de frente al electorado. Mentir para convivir, pues. Tal es el caso de algunos integrantes de Movimiento Ciudadano, pupilos de Alfonso Danao, quien no pierde oportunidad para repetir que uno de los peores pecados en el servicio público es el nepotismo.
El problema es que —como suele pasar— el discurso no siempre resiste la práctica. Porque, según las listas de aspirantes a diputaciones plurinominales registradas y aprobadas por el Instituto Electoral de Coahuila, el número uno en la lista del partido es nada menos que la hermana de Danao: Patricia Alejandra de la Peña Villarreal.
Así que mientras eso de colocar a familiares en posiciones privilegiadas siga siendo letra muerta en Coahuila, más vale sacarle provecho.
¡¡Yássas!!
