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Opinión

‘Chipocludos’

Crónicas de un comelón

Me llamó la atención leer estos días sobre la llegada de una nueva franquicia estadounidense inspirada en nuestra gastronomía. Más que curiosidad, me produjo cierta incertidumbre. Hay que tener mucho valor para intentar vender comida mexicana… en México. 

Lo interesante es que no son los primeros en intentarlo. Desde hace años han llegado distintas propuestas nacidas al otro lado de la frontera, cada una con una interpretación distinta de lo que significa la cocina mexicana. 

Algunas apostaron por recetas originadas en las tradiciones del norte de la frontera; otras buscaron ofrecer preparaciones más cercanas a la tradición del norte del país. No todas han corrido con la misma suerte.

Hay una cadena que, aunque hoy tiene una presencia importante en Estados Unidos, conserva un vínculo muy especial con el norte de México. Su fundador es originario del noroeste y eso se nota en el menú: La carne, las tortillas, las salsas y hasta la forma de servir la comida resultan mucho más familiares para un comensal local. 

Quizá por eso ha encontrado una recepción mucho más natural que otras propuestas, aunque el tiempo es aún muy poco como para decirlo con certeza. 

A lo largo de los años hemos visto casos de marcas internacionales muy exitosas, que nunca lograron conectar con el mercado local. 

No es un fenómeno exclusivo de Monterrey, pero aquí parece repetirse con cierta frecuencia: Conceptos que dominan en el vecino país del norte descubren que insertarse en una cultura gastronómica tan arraigada es mucho más complicado de lo que parecía en el papel… Asimismo, hay otros que nos sorprenden con su éxito.

Mi experiencia con la nueva cadena fue durante mis años en Virginia. Aunque había muchos latinoamericanos en la zona, no eran tantos los mexicanos en mi círculo social.

Había una sucursal relativamente cerca de donde vivía y, aunque nunca probé el emblemático burrito, sí encontraba en uno de sus platos de arroz, frijoles, carnitas y salsa verde algo muy cercano a los sabores de casa. 

Cada par de semanas regresaba. Otros sabores no me llamaban la atención, por ser muy… norteamericanos. En particular, la carne asada demasiado condimentada.

Ahora, no buscan ofrecer un sabor mexicano lejos de México; vienen a buscar conquistar el país que directamente inspiró, al menos la esencia de su propuesta. Ese es un reto completamente diferente. 

¿Cómo les irá? Es difícil saberlo. La cadena tiene experiencia internacional y ha logrado expandirse con éxito por distintos continentes. Pero conquistar nuevos mercados no siempre garantiza conquistar México. 

Franquicias han venido, partido y algunas, regresado… Seguramente un día me dé la vuelta, si convenzo a la familia. ¿Pero logrará convencernos de una segunda visita?

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