El compuesto dorado que la ciencia sigue estudiando. Entre sus beneficios se encuentra que contribuye al control de los niveles elevados de la glucosa en la sangre.
En las montañas del Himalaya crece un arbusto de color amarillo intenso conocido como Berberis aristata, llamado también agracejo de la India o “cúrcuma de árbol”.
Aunque ha sido utilizado desde hace siglos en distintas tradiciones medicinales, hoy el interés científico se concentra en uno de sus principales compuestos activos: la berberina, un alcaloide presente especialmente en la raíz y la corteza de esta especie.
Actualmente, Berberis aristata es una de las fuentes botánicas más utilizadas para obtener berberina purificada en suplementos alimenticios. Su creciente popularidad no proviene únicamente de la tradición herbal, sino del número cada vez mayor de estudios que exploran sus aplicaciones en distintas áreas de la salud.
Uno de los campos más investigados es el metabólico. La berberina puede contribuir al control de los niveles elevados de glucosa en sangre, favorecer una mejor respuesta del organismo a la insulina y apoyar en casos de resistencia a esta hormona. También se utiliza como auxiliar en el síndrome metabólico y el síndrome de ovario poliquístico.
En el ámbito cardiovascular, contribuye al equilibrio del colesterol y triglicéridos. Favorece la eliminación del colesterol LDL (“malo”) y la lipólisis de triglicéridos en las células grasas. Induce la vasorelajación, lo que ayuda a disminuir la presión arterial y reducir la rigidez arterial. También posee efectos cardioprotectores y antioxidantes que ayudan a mejorar la función del corazón y a tratar arritmias.
La berberina ha mostrado capacidad para modificar favorablemente la microbiota, disminuyendo la presencia de ciertas bacterias asociadas con procesos inflamatorios y favoreciendo poblaciones bacterianas consideradas beneficiosas.
Por ello es de gran apoyo en tratamientos para colitis y colon irritable. También ejerce una acción antimicrobiana selectiva contra microorganismos como la Candida albicans y bacterias como Helicobacter pylori.
También se han estudiado sus propiedades neuroprotectoras, siendo un excelente auxiliar para enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.
Juega un papel importante en el manejo de estados de ansiedad relacionados con trastornos digestivos, y mejora la calidad del sueño y el estado de ánimo, debido a que eleva los niveles de neurotransmisores clave como dopamina y serotonina.
En cuanto al control del peso, la berberina ha despertado interés por su influencia sobre la enzima AMPK, inhibiendo la formación de nuevas células grasas. Y, finalmente, en el área oncológica, la berberina ha mostrado acción citotóxica para diversas líneas de células cancerosas, ayudando a detener su crecimiento e inducir su autodestrucción.
Más que una solución milagrosa, la berberina representa un ejemplo de cómo una planta tradicional continúa abriendo preguntas para la medicina contemporánea.
