Hace mucho tiempo, los nativos de Ceilán, hoy Sri Lanka, observaron que los elefantes, reconocidos por su longevidad, comían con gusto las hojas redondas de la diminuta Gotu-Kola. La hierba ganó así reputación como promotora de la longevidad. Un proverbio cingalés aconsejaba: “Dos hojas al día alejan la vejez”.
Quizá la Gotu-Kola no añada años a la vida, pero sí destaca por sus propiedades antioxidantes y neuroprotectoras.
El Gotu-Kola o Centella asiática es una de las principales hierbas de la medicina ayurvédica para revitalizar los nervios y las células cerebrales. Sus componentes ayudan a reparar daños neuronales, favoreciendo la regeneración y una recuperación funcional más rápida después de lesiones en los nervios.
También resulta útil en trastornos cognitivos, por ejemplo en Alzheimer, y se recomienda su consumo como un preventivo de enfermedades neurodegenerativas, como demencia senil.
La Centella asiática mejora la memoria, la atención y la concentración, además de poseer propiedades relajantes y antidepresivas. Como tónico cerebral, favorece las funciones cognitivas y las habilidades intelectuales; incluso se han observado mejoras en el coeficiente intelectual de niños con retraso mental.
El Gotu-Kola posee propiedades antiepilépticas; de hecho, se sugiere su uso como coadyuvante de medicamentos antiepilépticos con la ventaja adicional de prevenir el daño medicamentoso en las funciones cognitivas.
Otro de sus importantes beneficios se encuentra en la circulación. La Gotu-Kola es vasotónica y flebotónica: fortalece las paredes de las venas y los capilares, favoreciendo el flujo sanguíneo.
En casos de várices, insuficiencia venosa crónica y flebitis, es muy recomendable su uso. Mejora síntomas como ardor, comezón e hinchazón; además favorece el retorno de la elasticidad de las paredes vasculares.
La Gotu-Kola es conocida por su acción anticelulítica. Potencia la estructura del tejido conectivo y reduce el endurecimiento progresivo de sus células, favoreciendo el aspecto de la piel.
A esto se suma su capacidad para estimular la producción de colágeno, mejorar la regeneración celular y acelerar la formación de nuevo tejido, por lo que es considerada un poderoso cicatrizante, especialmente en procesos de recuperación postquirúrgica.
Es un ingrediente ideal para tu crema de uso diario; hidrata y nutre las capas internas de la piel, reduce líneas de expresión, mejora la firmeza, unifica el tono y aporta luminosidad a tu rostro.
También favorece la microcirculación y fortalece los capilares del ojo, contribuyendo a la protección del nervio óptico, la retina y la mácula. En el sistema urinario, ayuda a mejorar el tono muscular de la vejiga y a reafirmar tejidos laxos o caídos.
Una planta pequeña, milenaria y con múltiples bondades para el organismo.
