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Opinión

Canciller

Pensando en La gente

Aarón Sáenz Garza nació en Monterrey, Nuevo León, el 1 de junio de 1891, hijo del matrimonio formado por Juan Sáenz Garza y Concepción Garza González. Realizó sus estudios de bachillerato en el Colegio Civil y en el Ateneo Fuente de Saltillo, graduándose de abogado en la Universidad Nacional de México. 

Cuando Victoriano Huerta ocupó el poder después del cuartelazo del 9 de febrero de 1913, se enlistó en el ejército comandado por Álvaro Obregón. Fue su secretario particular cuando este se desempeñó como ministro de Guerra y Marina; en 1917, con tan sólo 26 años de edad, fue su jefe del Estado Mayor. En el ejército alcanzó el grado de general brigadier. Fue electo diputado al Congreso de la Unión en la XXVII Legislatura Constitucional por el 3º Distrito de Coahuila. 

Esta legislatura contabilizó los votos y declaró válidas las elecciones presidenciales de marzo de 1917, en las que resultó electo Venustiano Carranza. También actuó para la integración del Poder Judicial: eligió a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con lo cual los tres poderes federales se integraron nuevamente. Aprobó las Leyes Orgánicas del Poder Judicial de la Federación y del Distrito Federal y Territorios, y expidió la nueva Ley para la Elección de Poderes Federales, el 28 de junio de 1918.  

Durante la presidencia de Venustiano Carranza fue nombrado embajador y ministro plenipotenciario de México ante la República de Brasil. Para cumplir este cargo, el 8 de noviembre de 1918 envío un oficio al ministerio de Relaciones Exteriores, señalando: “En virtud de haber sido nombrado por la Secretaría al merecido desempeño de usted Ministro de México en la República de Brasil, me permito rogar a usted se sirva librar las órdenes correspondientes a efecto de que esa Secretaría solicite de la de Guerra y Marina mi licencia ilimitada para poder desempeñar el cargo con que he sido honrado.”

A partir de entonces, su carrera en el servicio exterior fue en ascenso. En junio de 1920, el presidente interino Adolfo de la Huerta lo nombró subsecretario de Relaciones Exteriores, cargo que ocupó hasta la llegada del presidente Álvaro Obregón, quien también lo llamó para prestar sus servicios en la Cancillería con el carácter de subsecretario encargado del Despacho. 

En este cargo demostró sagacidad y firmeza para hacer frente a la crítica situación que enfrentaba el gobierno en sus relaciones internacionales, agobiado por el aislamiento, la deuda económica y la presión ejercida por las potencias imperialistas, que pretendían conservar a toda costa los privilegios económicos que les había otorgado el régimen porfirista para la explotación de materias primas nacionales. A esto habría que agregar la posición de desventaja frente al gobierno de Estados Unidos, que postergaba su reconocimiento diplomático al gobierno posrevolucionario, medida usada como chantaje en contra del gobierno de Obregón.

Dentro de las demandas del gobierno estadunidense para otorgar ese reconocimiento se encontraba el pago de las reclamaciones y la reanudación del servicio de la deuda externa. En 1923, el gobierno mexicano reconoció una deuda por más de $500 millones de dólares, que serían pagados en un periodo de 40 años. En marzo de ese año, Sáenz Garza presentó su renuncia al puesto de subsecretario de Relaciones Exteriores, al haber sido postulado por primera vez como candidato a la gubernatura de Nuevo León; sin embargo, regresó a la Cancillería al no haber obtenido el triunfo. Fue nombrado comisionado a partir del 1 de julio y, veinte días después, ocupó una vez más el cargo que había dejado, aunque solo permaneció en él por siete días, ya que cuando el secretario del ramo, Alberto J. Pani, fue llamado a ocupar la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se desempeñó nuevamente como subsecretario encargado del Despacho.

Durante esta etapa se inició el proceso electoral para el cambio de poderes federales, en el que los sonorenses, encabezados por el propio Obregón, no tenían rivales fuertes. La candidatura apoyada por el Caudillo de la Revolución recayó en Plutarco Elías Calles. Sin embargo, en diciembre de 1923, inconforme con los resultados de la votación, el grupo que secundaba al exsecretario de Hacienda, Adolfo de la Huerta, se levantó en armas en la denominada rebelión delahuertista, que a los pocos meses fue derrotada. 

Antes de retirarse de la primera magistratura, el 28 de febrero de 1924, Obregón envió un oficio a Sáenz informándole: “En uso de las facultades que me concede la fracción II del artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en atención a las circunstancias que en usted concurren, he tenido a bien nombrarlo secretario de Relaciones Exteriores.” 

De esta manera, el futuro gobernador nuevoleonés veía coronada su carrera política, que le ofrecía reflectores al frente de una de las secretarías más importantes para el nuevo rumbo del país. Esta experiencia lo arroparía para consolidar posteriormente su papel como político y empresario.

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