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Opinión

Dos nombres que el PAN tamaulipeco debería cuidar

Protágoras

En Tamaulipas hay una verdad incómoda para el panismo: le sobran nombres y le faltan figuras. 

Por eso vale la pena detenerse en dos que, en medio del ruido, han sabido moverse sin mancharse: Imelda Sanmiguel Sánchez y Edmundo José Marón Manzur. 

A Imelda la conocen quienes siguen de cerca el oficio legislativo. No llegó por accidente ni por foto. Fue regidora, dos veces diputada local y hoy senadora. Dentro del partido ha cargado estructura como consejera y como secretaria general estatal. Su discurso, centrado en mujeres, salud y defensa democrática, mantiene una cosa rara en estos tiempos: tono. No grita, no se enreda en pleitos chiquitos, no se presta al espectáculo. 

Mon Marón juega en otra cancha, la del territorio. Tampico lo ve seguido, en la colonia, en la calle, no en el set. Viene del trabajo juvenil, pasó por el Congreso local y hoy es regidor. Su capital político se llama cercanía, y en el sur del estado eso pesa. Ambos comparten lo que hoy escasea: trayectoria construida con paciencia, expedientes sin tachones, militancia que los reconoce. 

Ahora, seamos honestos. Que no haya señalamientos no equivale a haber sido sometido al escrutinio mayor; ninguno ha enfrentado todavía una elección verdaderamente competida en solitario. El PAN tamaulipeco haría bien en cuidarlos, sí. Pero también en exigirles. Reputación limpia es punto de partida, no destino.

MADERO MERECE UNA CONVERSACIÓN, NO UNA PELEA

El ciudadano está cansado de las elecciones que se ganan a gritos. 

Esas donde el adversario es el enemigo, donde la calle se llena de descalificaciones y donde, cuando termina el ruido, la ciudad sigue exactamente igual de rota. 

Madero, mi querida ciudad Madero, no necesita otra pelea. Necesita una conversación seria. Hoy hay tres nombres sobre la mesa rumbo al 2027. Erasmo González, el alcalde en funciones, que hoy enfrenta un momento complicado: señalamientos públicos que lo han colocado en el ojo del huracán y una percepción ciudadana que se ha enfriado. Pero la política sí se nutre de percepciones, y esa, hoy, no le ayuda. 

Adrián Oseguera regresa al escenario con algo valioso: el recuerdo de obra y proximidad. Eso pesa. Andrés Zorrilla, desde el Verde, llega con experiencia empresarial, gestión previa y un perfil que conversa con la sociedad civil. 

Tres trayectorias distintas, tres formas de entender el servicio público. Lo importante no es quién gana la grilla interna. Lo importante es qué proyecto se le ofrece a esta ciudad petrolera que tiene playa, refinería, talento y, también, colonias olvidadas. Madero necesita certidumbre en seguridad, claridad en obra pública, respeto por Miramar como motor económico y un gobierno que escuche más de lo que habla. 

Ojalá los partidos lo entiendan: la gente no quiere bandos. Quiere resultados. Y esta vez, los va a medir con calma, pero también con firmeza.

¡¡Yássas!!

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