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Opinión

Las creencias limitantes

Columna Invitada

A lo largo de esta serie hemos descubierto que la preocupación, la comparación y la necesidad de aprobación pueden convertirse en grandes obstáculos para nuestro bienestar.

Sin embargo, existe una carga aún más profunda porque muchas veces pasa inadvertida: las creencias limitantes. Francesc Miralles explica que son esas ideas que asumimos como verdades absolutas sobre nosotros mismos y que, sin cuestionarlas, terminan definiendo lo que creemos posible o imposible.

La mayoría de estas creencias no nacen en la edad adulta. Se forman durante la infancia a partir de experiencias, comentarios de personas significativas o interpretaciones que hicimos cuando aún no teníamos la capacidad de comprender plenamente la realidad.

Frases como “no eres bueno para esto”, “nunca vas a poder”, “eres muy distraído” o “no sirves para hablar en público” pueden convertirse, con el tiempo, en etiquetas que cargamos durante años.

Aunque los mandatos provienen del pasado, siguen influyendo en nuestras decisiones actuales. Dejamos de intentar, evitamos nuevos retos o renunciamos a oportunidades simplemente porque creemos que no somos capaces.

Francesc Miralles resume esta idea con una frase poderosa: “Lo que crees es lo que creas”. Cuando una persona está convencida de que no puede lograr algo, inconscientemente buscará razones para confirmar esa creencia. 

Una de las imágenes más conocidas para explicar este fenómeno es la del elefante encadenado. Desde pequeño aprende que no puede romper la cadena que lo ata y, cuando crece y posee la fuerza suficiente para liberarse, ya ni siquiera lo intenta. 

La verdadera prisión ya no está en la cadena, sino en la creencia de que escapar es imposible. Lo mismo ocurre con muchas de nuestras limitaciones: permanecemos inmóviles por historias que nunca volvimos a revisar.

Por ello, el primer paso consiste en reconocer esas voces antiguas y preguntarnos: ¿De dónde viene esta idea sobre mí? ¿Quién me enseñó que no podía? ¿Existe evidencia objetiva de que siga siendo cierta? 

Cuestionar una creencia no significa negar nuestra historia, sino permitirnos actualizarla con la experiencia que hemos adquirido a lo largo de los años. Las creencias limitantes no desaparecen únicamente porque decidamos pensar diferente. Cambian cuando acumulamos pequeñas evidencias que contradicen la historia que nos hemos contado durante años. 

Vale la pena preguntarnos: ¿Para qué seguimos conservando creencias que nos impiden crecer? Muchas de ellas alguna vez tuvieron una función de protección, pero hoy solo limitan nuestras posibilidades. Nuestros muros mentales están construidos con memorias, y las memorias pueden reinterpretarse. 

En el próximo artículo de esta serie conoceremos la quinta carga que limita nuestro desarrollo personal: el miedo, esa emoción que, cuando dirige nuestras decisiones, nos impide avanzar hacia la vida que realmente deseamos construir.

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