El aceite de prímula u onagra, extraído mediante prensado en frío de las semillas de Oenothera biennis, es uno de los suplementos vegetales más conocidos por su contenido de ácidos grasos beneficiosos para la salud.
Esta planta, originaria de Norteamérica, fue usada desde la antigüedad por los pueblos indígenas por sus cualidades comestibles y medicinales. La onagra fue introducida en Europa en el año 1619, siendo cultivada inicialmente en el jardín botánico de Padua, debido a la fragancia de sus flores amarillas.
En 1917, un científico alemán llamado Unger comenzó a investigar el contenido de las semillas de prímula, y en 1927 tres de sus discípulos aíslan su principal componente: El ácido-gamma-linolénico.
La riqueza de este aceite radica en su alto contenido de omega-6, especialmente ácido linoleico (LA) y ácido gamma-linolénico (GLA), y también en omega-9, principalmente ácido oleico. El ácido linoleico es un ácido graso esencial que el organismo necesita para funciones celulares básicas y que solo puede obtenerse por la dieta.
El GLA, derivado del linoleico, actúa como precursor de prostaglandinas, compuestos implicados en la regulación de la inflamación, la presión sanguínea y la producción hormonal.
Por otro lado, el omega-9 no es esencial porque el cuerpo puede producirlo, pero su aporte dietético favorece un mejor perfil de colesterol, apoya la salud cardiovascular y ayuda a regular procesos metabólicos relacionados con la energía.
Gracias a esta combinación de ácidos grasos, el aceite de prímula tiene efectos antiinflamatorios y antioxidantes, respaldados por su contenido de vitamina E y esteroles naturales.
Estas propiedades lo hacen valioso para mantener la salud de la piel, mejorar su hidratación y reforzar la función de barrera cutánea, lo cual ayuda en casos de eczema, dermatitis atópica y acné.
En el terreno hormonal, muchas mujeres lo utilizan como apoyo para aliviar síntomas del síndrome premenstrual, como hinchazón, irritabilidad, jaqueca o dolor de senos. También se usa como apoyo para tratar la amenorrea, menstruación irregular, endometriosis, miomas, fibrosis quística y ovario poliquístico.
Además, el consumo de aceite de prímula como complemento dietético puede resultar benéfico en enfermos de esclerosis múltiple, neuropatía diabética, neuralgia, herpes zoster y esquizofrenia. Es un maravilloso restaurador de daños en el sistema nervioso.
Otros estudios sugieren beneficios modulando la respuesta inmunológica y favoreciendo la regeneración de tejidos afectados por procesos inflamatorios, lo cual resulta útil para la piel seca, irritada o envejecida.
Para muchos, el aceite de onagra es una alternativa natural para la salud femenina y cutánea, y por ser de origen vegetal es apto para quienes siguen dietas veganas.
