1. Con un protocolo no habitual, el Papa León XIV acaba de presentar su primera encíclica: Magnifica Humanitas (Humanidad Magnífica), el pasado lunes 25. No es frecuente que el autor ofrezca su obra, pero en esta ocasión así ocurrió. Lo acompañaron personalidades del mundo eclesial, como los cardenales Pietro Parolin, Víctor Manuel Fernández y Michael Czerny, pero también del ámbito académico: Anna Rowlands (Universidad de Durham) y Leocadie Lushombo (Universidad de Santa Clara, California), e incluso Christopher Olah, cofundador de Anthropic.
2. La encíclica, carta solemne que el Papa envía a la Iglesia y al mundo, consta de introducción, conclusión y cinco capítulos. En ellos presenta el desarrollo de la llamada Enseñanza Social de la Iglesia, iniciada por León XIII en 1891 con la Rerum Novarum (“De las cosas nuevas”); sus fundamentos y principios, en el segundo apartado; la grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA, en el tercero; en el cuarto, una invitación a custodiar lo humano en la transformación, la verdad, el trabajo y la libertad; y la cultura del poder y la civilización del amor, en el quinto.
3. A reserva de leer el documento íntegro —son 245 numerales o párrafos— ofrezco algunas frases que ilustran su contenido. “La tecnología puede curar, educar, cuidar la Casa común, pero también puede dividir, descartar y generar nuevas injusticias (#9). “La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada” (53). “Las innovaciones tecnológicas —incluida la IA— no son neutrales; pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión” (85).
4. “No podemos considerar a la IA como moralmente neutra” (104). “Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es solo militar sino económica y cognitiva… Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora” (107). “El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo” (129). “En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la ‘mano invisible’ del mercado” (163). “La lucha contra las nuevas formas de…
5. … esclavitud constituye una prueba de fuego decisiva para el discernimiento ético de la IA y de la transformación digital” (174). “La revolución digital está modificando la gramática de los conflictos” (183). “La Babel moderna no es solo el paradigma tecnológico globalizado, sino también el enfrentamiento a distancia entre imperialismos contrapuestos y la carrera por desarrollar tecnologías cada vez más poderosas” (185). “No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable. La IA no libera al conflicto de su intrínseca inhumanidad” (198).
6. “En las promesas del transhumanismo y de algunas corrientes posthumanistas, que persiguen una humanidad potenciada y casi desencarnada, reconocemos un deseo que nos interpela: la necesidad de una vida más plena, menos expuesta a la fragilidad y al sufrimiento” (232). “Cada decisión técnica o económica se convierte en un punto de discernimiento espiritual, una ocasión para verificar si los avances de la IA abren espacios de justicia y participación o concentran la riqueza y el poder en manos de unos pocos” (240).
7. Cierre icónico. La presidenta CSP pidió a la ciudadanía no sintonizar una televisora nacional. La acusa de difundir mentiras y participar en campañas contra su administración. Muchas personas con pensamiento crítico no atenderán la recomendación; otras, que nunca ven esa programación, ahora lo harán —¡por algo quieren en Palacio Nacional que no la observemos!— y algunas más, incondicionales de la 4T, obedecerán sin chistar. En cualquier caso, no es conveniente censurar, haya mentiras o no, campañas opositoras o no. Es un atentado a la libertad de las audiencias.
José Francisco Gómez Hinojosa
ExVicario General de la Arquidiócesis de Monterrey
