Sazón de amor
Dolores Martínez, Patrimonio Vivo de Nuevo León, cantante, promotora de la gastronomía y cultura mexicana. Síguela en @dolorescanta en redes sociales, Spotify y todas las plataformas digitales. www.doloresmartinezoficial.com
Un ven, siéntate, prueba lo que te preparé, suma para alegrarnos la vida. No es necesario que sea una comida muy elaborada; con la intención, el pensé en ti. Una mesa linda, bien puesta, agua fresca lista con una ramita de romero y una rebanada de limón para servir o un cafecito caliente al comenzar muy felices nuestro día.
Cada uno tiene su manera de hacer sentir bienvenido al otro, de demostrarle nuestro aprecio o cariño. Una de las mías, preparar una deliciosa comida, llena de ingredientes saludables, de los que nos regala la tierra.
Quizá esos frutos deliciosos que nos ofrece, después de haberle dado los cuidados adecuados, son su regalo para nosotros; quizá sólo es su naturaleza, bondadosa, generosa.
Como hemos ya comentado, la tierra de nuestro México es fértil, nos ofrece una variedad enorme de frutas y verduras con sus colores diversos y bellos. En el mundo son altamente apreciados por sus exquisitos sabores.
Y si a esto le agregamos nuestra atención e intención, tendremos mesas llenas de amor que darán a nuestros comensales la suficiente energía para seguir con sus labores y tareas.
Ahora que estamos por celebrar el día en que honramos a aquellas que nos dieron vida, o quizá que nos acompañan por la vida, qué lindo sería compartir con ella una comida, un momento para decirle: “Tú me importas, aprecio tu presencia en mi vida”.
¿Qué se le antojará? Un pozolito, con rabanitos, con su rosa brillante, lechuguita bien picadita, cebolla y limón, o quizá una ensalada ligera, de brócoli crudo en pedazos pequeños, con manzana, zanahoria, cilantro, semillas de ajonjolí y pepitas de calabaza, y un aderezo a base de miel y semilla de mostaza.
A otras quizá lo que se les antoja es un rico postre; que tal un ate con rebanadas de queso tipo cuajada o una rebanada de pay de manzana como el de Montemorelos. Cada una tendrá sus gustos especiales; sin embargo, compartir esos momentos juntos nos da vida a todos. Nos abrazan el alma.
Comienza mayo, y como no puede faltar, aquí les dejo este bello canto a nuestras bellas madres:
Madrecita del alma querida
En mi pecho yo llevo una flor
No te importe el color que ella tenga
Porque al fin tú eres madre una flor
Tu cariño es mi bien madrecita
En mi vida tú has sido y serás
El refugio de todas mis penas
Y la cuna de amor y verdad
