La gastronomía regiomontana consolida su lugar entre las escenas culinarias más reconocidas.
Hace ya bastantes años, se publicó una fotografía en la que aparecíamos varios cocineros, todos reunidos por Guillermo González.
La intención era presentar un retrato de la situación por la que atravesaba la industria gastronómica de nuestra ciudad en ese momento. Algunos de los que salieron en esa foto han dejado la ciudad. Otros aquí siguen y otros, como su servidor, seguimos dedicándonos más a la enseñanza que a los fogones.
Después del fin de semana que acaba de vivir nuestra ciudad, podemos decir que, si bien no necesariamente los de la foto somos los protagonistas, la escena gastronómica regiomontana está viviendo un gran momento y, tal y como lo evidenciaba esa foto, es algo que se viene “cocinando” desde hace años.
Desde aquellos congresos de CANIRAC que detonaron en muchos cocineros locales la curiosidad por las tradiciones regionales. Se ha “cocinado” con el trabajo de familias que generación tras generación mantienen y renuevan esas mismas tradiciones.
Tenemos también que recordar la fundación de restaurantes que han sido parteaguas en la historia de esta ciudad y el gran trabajo que han hecho por aportar sus granitos de arena. Algunos de ellos ya han cumplido varias décadas, otros tantos, apenas una, pero todos ellos son parte de lo que nos ha ayudado a estar en el mapa.
A todos los trabajadores de la industria de la hospitalidad de nuestra ciudad. Mi más sincero reconocimiento. A todos los que todos los días hacen que de las cocinas salgan platillos que satisfacen a sus comensales.
Nuestra gastronomía, que tradicionalmente se podía pensar como “de casa”, hoy en día abarca reconocidos negocios en giros que abarcan desde los tacos hasta los más elegantes restaurantes.
Hay que decir también que le debemos agradecer también al trabajo de chefs de otras ciudades. Aquellos chefs que comenzaron a llevar a la cocina mexicana a las esferas del más alto prestigio internacional.
Si ellos pusieron las miradas en nuestro país, los locales han sabido estar a la altura del reto. Hemos tenido restaurantes reconocidos en las guías de nuestro país, pero también entre aquellas que distinguen los mejores restaurantes de Latinoamérica, y claro, no podríamos olvidar la llegada de la guía Michelin y los dos restaurantes con estrella, además de los tantos otros reconocidos en la misma.
Este fin de semana, nuestra ciudad fue un epicentro gastronómico; recibimos chefs de los mejores restaurantes no sólo de nuestro país, sino del mundo.
Miles de personas se dieron cita para degustar sus bocados y verlos cocinar junto a los más destacados chefs de nuestra ciudad. Este fue tan sólo un evento, pero sin duda, sin habernos convertido en un referente gastronómico a nivel internacional, no habría sido posible realizarlo.