El 2 de abril de 1927 llegó a Monterrey, procedente de la capital de la república, José Benítez, exsecretario de Gobierno y secretario particular del Lic. Aarón Sáenz Garza en el Ministerio de Relaciones Exteriores, para entrevistarse con Santiago Salinas, presidente del Partido Constitucionalista Nuevoleonés, y entregarle una carta en la que el referido canciller aceptaba contender a la gubernatura en las elecciones que se celebrarían el 31 de julio de 1927, bajo las siglas de diversas agrupaciones políticas. Veámoslo a continuación.
La misiva, con fecha de 31 de marzo, está dirigida a Francisco A. Guzmán, presidente de la Convención de los Partidos Unidos de Nuevo León. En ella agradece la deferencia por su designación, resalta su pretensión de contar con el respaldo de los diputados locales para poder garantizar la gobernabilidad, manifiesta su respaldo al gobierno de la república que libraba conflictos, y se compromete a llevar a cabo una campaña democrática “libre de todo prejuicio y de toda influencia”. Estos son los extractos más relevantes de su carta de aceptación:
“Me es honroso dirigirme a ustedes para participarles que, después de una meditada consideración sobre este asunto, he decidido aceptar la postulación que se han servido hacerme y, al agradecer el honor que se me confiere, deseo al mismo tiempo aprovechar la oportunidad para expresar algunas consideraciones. He tenido que hacer un detenido examen de la situación política de mi estado en relación con mis condiciones personales. Si hubiera de limitarme a considerar mi convicción personal, me habría decidido por declinar; mi conveniencia personal me aconsejaría permanecer en el puesto que el gobierno de la república inmerecidamente me ha conferido; pero los intereses de la patria chica no son menos apreciables cuando un movimiento de opinión tan general como el que en estos momentos se ha iniciado en Nuevo León concede a uno de sus hijos el señalado honor de depositarle su confianza como un elemento digno para confiarle la dirección de los destinos del estado.
“Aspiro, en consecuencia, a que el estado de Nuevo León, en la próxima fecha, pueda tener la oportunidad de manifestar libremente su voluntad, eligiendo como su futuro gobernante a la persona que sea más merecedora de su confianza. Si me cabe el honor de alcanzar tal distinción, pueden estar absolutamente seguros los ciudadanos de Nuevo León de que mis esfuerzos constantes se encaminarán exclusivamente a buscar el mayor bienestar de nuestro estado y la organización de un gobierno con elementos representativos de los intereses sociales de Nuevo León, que constituyen una entidad que armonice las aspiraciones y los intereses de la familia nuevoleonesa y pueda unirla en un sincero esfuerzo de cooperación general que redunde en una labor eminentemente constructiva y que responda exclusivamente a los desinteresados anhelos del pueblo de nuestro estado, que espera ansioso ser representado en el ejercicio del Poder Público por elementos genuinos de la voluntad popular.
“No me considero suficientemente capacitado para llevar a cabo una labor de esa naturaleza, pero tengo la suficiente fuerza de voluntad y las esperanzas necesarias para hacer un llamamiento a la buena voluntad de todos los ciudadanos del estado para que, en esta campaña electoral, puedan trabajar a mi lado en la organización, especialmente del Congreso del Estado, que será colaborador inmediato e indispensable de todo programa de gobierno para organizar así las dos entidades más importantes para la vida del estado. (…) Considero, en consecuencia, como factor indispensable para la realización de este elemental programa que los diversos distritos en que se divide el estado, para la elección del Poder Legislativo, puedan disfrutar de toda la independencia y libertad necesarias y que, contando con el respaldo indispensable de la opinión pública de los pueblos del estado, puedan constituir un poder serio y respetable.
“Pueden tener la seguridad las organizaciones políticas y los ciudadanos todos de los distritos del estado de que mi mayor esfuerzo se encaminará a respetar su opinión y sus aspiraciones, procurando tan solo que quienes puedan ser designados como sus representantes tengan una conciencia absoluta de sus deberes, basados en una estricta moral, para que puedan constituir así un Poder respetable que coopere de manera eficiente con el Poder Ejecutivo del estado. Si en Nuevo León logramos, en esta ocasión, organizar una campaña democrática, libre de todo prejuicio y de toda influencia, estoy seguro de que daremos la oportunidad de que la opinión pública del estado se manifieste, llevando a los Poderes Públicos a sus genuinos representantes.
“Por mi parte, no tengo otra ambición que la de servir, dentro de la conciencia de mi responsabilidad y dentro de la modestia de mis facultades, los intereses altos y nobles de mi estado natal. Identificado, como me encuentro, con el gobierno revolucionario que en estos momentos rige los destinos de la república, considero un deber el hacer pública mi identificación con todos los ideales y todas las aspiraciones del programa revolucionario, a cuyo desarrollo e implantación —dentro de la modestia de mis capacidades— he procurado siempre contribuir con toda lealtad y con toda honradez.
“Deseo, finalmente, expresar a las diversas organizaciones políticas a quienes tengo el honor de dirigirme mi sincero y profundo reconocimiento por el honor que me han dispensado, confiando tan solo en poder, en el futuro, corresponder a esa confianza, siendo acreedor de su apoyo para la realización del programa ligeramente expuesto en la presente; y aprovecho la oportunidad para desear el mayor éxito en los trabajos de las diversas organizaciones políticas, para bien del estado, y reiterarles mi gratitud personal”. Rúbrica: Aarón Sáenz.
Las diversas agrupaciones integradas como Partidos Unidos quedaban a la expectativa de que el todavía secretario de Relaciones Exteriores viniera a Monterrey para asumir la candidatura para el gobierno de Nuevo León.
