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Opinión

El escudo verde ante los metales pesados

Herbolaria y Salud

Cuando escuchamos el término “metales pesados”, solemos pensar en contaminación industrial o sustancias ajenas al cuerpo humano. Sin embargo, estos elementos han existido desde siempre en la naturaleza.

Los metales pesados forman parte de la corteza terrestre y pueden liberarse por procesos naturales como la erosión de rocas, la actividad volcánica, los incendios naturales, el movimiento de sedimentos o su presencia natural en suelos y aguas subterráneas. 

Por ejemplo, el arsénico puede encontrarse de forma natural en ciertas fuentes de agua, el mercurio puede liberarse por actividad volcánica y elementos como el plomo y el cadmio están presentes en minerales y determinados tipos de suelo.

Entonces, si son naturales, ¿por qué generan preocupación? La respuesta está en la concentración y en la exposición. Históricamente, siempre hemos convivido con estos elementos, pero las actividades humanas han incrementado notablemente su circulación y han modificado la forma en que entramos en contacto con ellos. 

El uso de combustibles fósiles, procesos industriales, pesticidas, fertilizantes, residuos electrónicos y distintas formas de contaminación del agua y del aire ha aumentado su presencia en el entorno cotidiano.

Los metales pesados pueden ingresar al organismo a través de los alimentos, el agua, el aire que respiramos, por contacto con la piel o mediante ciertos medicamentos contaminados.

Tener pequeñas cantidades de algunos de estos elementos no es necesariamente anormal; el cuerpo cuenta con mecanismos naturales para procesarlos y eliminarlos. El problema aparece cuando la exposición es elevada o sostenida en el tiempo.

Ante este panorama, muchas personas han comenzado a interesarse en algunas plantas por su potencial depurativo. Entre las opciones más utilizadas se encuentra el alga espirulina, rica en clorofila y compuestos bioactivos; tiene la capacidad de interactuar con ciertos contaminantes y apoyar procesos de eliminación. 

En una línea similar se encuentra la chlorella, cuya pared celular tiene el potencial para unirse a algunas sustancias y favorecer su excreción. 

El Jengibre (Zingiber officinale), ampliamente estudiado por sus compuestos antioxidantes y antiinflamatorios. Tradicionalmente, se utiliza como apoyo digestivo, para náuseas y para favorecer procesos naturales de depuración del organismo. Su acción antioxidante ayuda a disminuir el daño celular asociado con la exposición a sustancias tóxicas.

La Bardana (Arctium lappa) es considerada una planta con una gran capacidad para eliminar sustancias nocivas del organismo. Actúa como un tónico que apoya tanto al hígado como al riñón en sus procesos naturales de depuración. 

La Zarzaparrilla (Smilax aspera) actúa como un potente depurativo y “limpiador de la sangre” gracias a sus propiedades para facilitar la eliminación de toxinas del organismo.

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