El domingo 1 de agosto de 1920 se llevaron a cabo, en todo el país, las elecciones para diputados federales (260 diputaciones propietarias y sus suplentes) y segundos senadores, para efecto de integrar la XXIX Legislatura del Congreso de la Unión. Para contender por el escaño de la Cámara Alta hubo tres candidatos para senador propietario: Domingo Valdés Llano, Faustino Roel e Ildefonso Vázquez. Durante este proceso se cometieron flagrantes violaciones electorales, siendo el alcalde con licencia de Monterrey, Valdés Llano, quien acaparó nuevamente la atención al ser denunciado por sus contrincantes de perpetrar varios actos ilícitos. Veámoslo a continuación.
En un desplegado titulado “Los Chanchullos del Alcalde”, con fecha 3 de agosto de 1920, los Partidos Obregonistas Unidos dieron cuenta de las anomalías en que incurrió el alcalde regiomontano y sus integrantes del Partido Constitucional Independiente. El texto está dirigido en primera instancia al gobernador interino de Nuevo León, Porfirio G. González:
“La parcialidad del Ayuntamiento de esta ciudad, formado en su mayor parte de elementos exbonillistas, pertenecientes hoy al fúnebre partido de D. Juan M. García, quedó plenamente comprobada en las elecciones del domingo pasado, cuando el alcalde de la ciudad y algunos regidores apoyaron de una manera franca y decidida al Partido Independiente, empleando los procedimientos más reprobables.
Efectivamente, las autoridades municipales no mandaron corregir los padrones de la ciudad, como lo previene la Ley, y, lo que es peor aún, no repartieron a la inmensa mayoría de los ciudadanos, y muy especialmente a nuestros correligionarios, las credenciales que, conforme al artículo 7º de las Reformas de la Ley, debieron haber quedado distribuidas antes del cuarto domingo de julio.
No es de extrañarse que en la ciudad de Monterrey hayan votado solamente el 15% de los ciudadanos empadronados, mientras que en otros municipios, donde las autoridades cumplieron con su deber manteniéndose neutrales, hacemos constar nuestra formal protesta contra ese procedimiento para evitar que en las próximas elecciones queden inhabilitados para votar nuestros correligionarios que hoy no lo hicieron por culpa del ciudadano alcalde primero y sus cómplices, a quienes se debió por completo la frialdad de las pasadas elecciones de Senadores y Diputados, que, no obstante, esos chanchullos, fueron ganadas por nosotros.
El mismo presidente municipal, C. Domingo Valdés Llano, aceptó su postulación para el cargo de senador, aprovechándose sin escrúpulo de las grandes ventajas que le proporciona su cargo público y utilizando para su propaganda política los servicios de los 1,000 empleados del Ayuntamiento, jueces auxiliares, cuarteleros, etc., por lo que tenemos el derecho de afirmar que hizo su campaña con servidores y dinero del municipio, violando, además, de manera atentatoria el artículo 43 de la Ley Electoral, fracción VI, que previene terminantemente que los presidentes de los ayuntamientos en los municipios que constituyen uno o más distritos electorales deben separarse de sus cargos tres meses antes de la elección, y el señor Valdés Llano se separó con licencia 12 días antes.
Lo mismo puede decirse del señor Martínez Rendón, candidato a diputado y empleado del municipio en la sección de empadronamiento, del que depende principalmente el resultado de cualquier elección.
Durante la elección se notaron irregularidades que confirmaron una vez más la presión que ejercieron las autoridades municipales en favor del C. presidente del Ayuntamiento y de su empleado, pues algunas casillas no llegaron a instalarse por falta de votantes, ocasionada por la omisión de las credenciales; en otras casillas estuvieron presentes durante todo el día los jueces auxiliares, indicando a los ciudadanos por quién debían votar; mientras que hubo casillas en que no se entregaron las boletas de nuestro candidato a senador sino hasta una hora antes de cerrarse la elección, y un presidente de casilla que, al mediodía, se llevó las ánforas a su casa.
En algunos casos, se aprovecharon los independientes de la falta de representantes de nuestros partidos para introducir en las ánforas centenares de boletas, resultando que aparentemente votaron en esas casillas casi la totalidad de los ciudadanos de la sección, haciendo un raro contraste con las demás, donde la votación fue pequeñísima.
Casillas hubo en las que se devolvieron sus credenciales a los votantes para que después no pudiera comprobarse su número, y en otras nulificaron injustamente los votos emitidos en favor de nuestros candidatos. (…)”
De poco le sirvieron estas marrullerías a Valdés Llano y los independentistas. Durante la sesión de la Junta Calificadora del Senado, integrada por el Lic. Francisco Field Jurado y Juan Barrón Vázquez, celebrada el 6 de septiembre de 1920, se dictaminó que en, virtud de que el Ing. Roel fungió como secretario de Gobierno hasta el 1 de junio de ese año y Valdés Llano como alcalde hasta el 20 de julio, fueron declarados incapacitados por haber desempeñado dichas funciones pocos días antes de las elecciones. En consecuencia, con una votación de 28 votos a favor y 17 en contra, se declaró senador propietario a Ildefonso Vázquez, quien había recibido menos votos que sus contrincantes, y suplente al Dr. Eusebio Guajardo.
