Después de haber obtenido la mayoría de los votos para ocupar la gubernatura del estado, en unos cuestionados comicios llevados a cabo el 31 de julio de 1927, las autoridades estatales prepararon con bombo y platillo la declaración del gobernador y la toma de protesta del excanciller Aarón Sáenz Garza. Veámoslo a continuación.
En su sesión del día 20 de septiembre de ese año, el Congreso del estado lo declaró gobernador constitucional para el cuatrienio del 4 de octubre de 1927 al 4 de octubre de 1931. El 25 de septiembre de 1927, por la mañana, se efectuó el bando solemne para promulgar el decreto número 18, por medio del cual se hizo la declaratoria de gobernador. La comitiva partió del Palacio Municipal y se organizó de la siguiente manera: descubierta de caballería integrada por algunos policías de la montada con uniforme de gala y bajo las órdenes del capitán 1º Indalecio Uresti; dos autos en los que viajaban el alcalde, el secretario del Ayuntamiento, el inspector general, el comandante de policía y algunos regidores. La comitiva recorrió las calles de Zaragoza, Madero, Villagrán, Cuauhtémoc e Hidalgo, hasta regresar cerca de las 12:00 horas al Palacio Municipal.
La toma de posesión se programó para el 4 de octubre en el Teatro Independencia, a las 10:30 horas, evento al que asistirían, además de las autoridades de los tres niveles de gobierno, delegaciones de los cuerpos diplomáticos extranjeros, así como representantes de organismos privados del estado de Texas. Se difundió el programa general del evento, destacando la asistencia del secretario de Educación Pública, del subsecretario de Relaciones Exteriores, del representante del secretario de Gobernación y de los miembros del cuerpo diplomático.
A las 11:30 horas, en el Palacio de Gobierno, el gobernador saliente, C. Jerónimo Siller, haría entrega de la primera magistratura del estado al Lic. Aarón Sáenz; posteriormente, en ese mismo lugar, se ofrecería un almuerzo. A las 15:00 horas, el secretario de Educación Pública y Bellas Artes, José Manuel Puig Casauranc, inauguraría la Escuela Federal Antonio Garza Villarreal, ubicada en El Mezquital, Apodaca, Nuevo León, cuna de la familia del gobernador entrante. A las 19:00 horas, en la Quinta Calderón, la delegación de Texas ofrecería un banquete al nuevo gobernador y, a las 20:00 horas, se realizaría una verbena y baile popular en la Alameda Mariano Escobedo.
Aarón Sáenz arribó a Monterrey la noche del 30 de septiembre, procedente de la capital de la República, en un carro especial agregado al tren ordinario que se dirigía a Laredo. Lo acompañaron su esposa, la Sra. Margarita Couret de Sáenz; la esposa del Sr. Fernando Torreblanca, secretario particular del Presidente de la República, y la Srta. Alicia Calles. Numerosas personas fueron a recibirlo a la estación, entre ellas el gobernador Jerónimo Siller, el secretario general de Gobierno, David Alberto Cossío; el Dr. Barocio, presidente del Congreso; el Lic. José Benítez y otras más.
El día señalado para la toma de posesión, los medios destacaron el movimiento inusitado que se observó desde temprano en el Palacio de Gobierno, donde diversas comisiones se reunieron para trasladarse horas después al Teatro Independencia, en el que se habían destinado 50 localidades para la delegación norteamericana, los diputados del Congreso de la Unión, senadores y demás funcionarios federales, así como representantes de los gobiernos de varios estados de la República. Las plateas y palcos primeros estaban ocupados en su totalidad por los diplomáticos y sus familiares, cuya presencia “dio un realce de extraordinario brillo al solemne acto”.
En el centro del palco escénico fue colocada la mesa que debería ocupar la presidencia del Congreso estatal y, a los lados, los sillones destinados a los diputados locales y a los magistrados del Tribunal Superior de Justicia. Cuando los diputados aparecieron en el foro, estalló un sonoro aplauso, ocupando la presidencia el diputado Antonio Martínez García. La Secretaría, a cargo del diputado José Garay Chapa, dio lectura al acta de la sesión extraordinaria anterior y, tras de ser aprobada, la misma presidencia designó en comisión a los diputados Eleazar García, Marcelino Hinojosa y Facundo de la Garza para que recibieran en el vestíbulo al nuevo gobernador.
Los alumnos del Colegio Civil formaron la valla de honor desde el pórtico del teatro hasta el Palacio de Gobierno. La banda de guerra, ejecutando la marcha de honor, anunció minutos antes de las 11:00 horas el arribo del Lic. Sáenz. La concurrencia, puesta de pie, saludó con un nutrido aplauso al nuevo jefe del Ejecutivo, quien entró acompañado del gobernador Siller y de la comisión de diputados designada de antemano.
Una vez frente a la presidencia del Congreso local, el Lic. Sáenz, en medio de un profundo y respetuoso silencio, pronunció estas frases, extendiendo la mano: “Yo, Aarón Sáenz, gobernador del estado libre y soberano de Nuevo León, protesto cumplir y hacer cumplir la Constitución General de la República y la local del Estado, así como las leyes que de ellas emanen. —Si así no lo hiciereis— contestó el presidente de la Cámara—, la Nación y el Estado os lo premien, si no, os lo demanden.”
Después de rendida la protesta, el gobernador entrante ocupó el sillón colocado a la izquierda del presidente del Congreso y el saliente, Sr. Siller, el de la derecha. Acto seguido, el nuevo gobernador dio lectura a su discurso. Su mensaje podría causar revuelo entre la clase política regional, donde un sector le manifestó apoyo incondicional, mientras otro apenas sanaba las heridas que dejaron los comicios del 31 de julio, en los que no se les reconoció el triunfo en ninguno de los 15 escaños en disputa.
