El 19 de septiembre de 1927, los diputados locales, en sesión secreta, declararon gobernador constitucional de Nuevo León al Lic. Aarón Sáenz Garza para el cuatrienio 1927-1933, nombramiento que no estuvo exento de controversias. Veámoslo a continuación.
En sesiones celebradas a mediados de septiembre, en su carácter de colegio electoral los diputados nuevoleoneses solaparon una serie de irregularidades en el conteo de votos para la integración de la legislatura estatal correspondiente al periodo 1927-1929. De manera autoritaria y sin considerar las inobservancias declaradas en varias actas, por mayoría reconocieron el triunfo de los 15 candidatos promovidos por el gobierno estatal, a través de los Partidos Unidos (PU).
El resultado de los comicios no fue reconocido por el bando opositor, quienes protestaron ante la Presidencia de la República y la Secretaría de Gobernación alegando un presunto fraude. Mientras recibían contestación, se constituyeron en Congreso Antirreeleccionista, sesionando en un local ubicado por la calle 5 de mayo número 139.
La imposición estaba ordenada desde los altos mandos del poder político, donde el Gral. Álvaro Obregón llevaba la mano a la hora de repartir los puestos clave. Sáenz Garza, siendo su brazo derecho, tenía asegurada la gobernatura como premio a su labor como militar, legislador federal y secretario de Relaciones Exteriores, por ser su principal operador político en su camino a la reelección presidencial. No se esperaban sorpresas en el escrutinio que se llevaría a cabo para designarlo gobernador, cargo que disputaron el 31 de julio de 1927 el excanciller de la República a nombre de los PU contra Hilario Martínez Caballero, del Partido Popular Antirreeleccionista (PPA), quien había sido regidor, alcalde de Monterrey y diputado local.
La sesión secreta del 19 de septiembre, según el periódico El Porvenir, “resultó más larga que la pública.” Se llevó a cabo en el Salón Rojo del Palacio Legislativo, con la presidencia del Dr. Ámel Barocio García y como primer y segundo secretarios Marcelino Hinojosa y Eleazar García, respectivamente. Al concluir la sesión del órgano legislativo, que fungía como Colegio Electoral, el diputado presidente, poniéndose de pie, hizo la declaratoria de que el Lic. Aarón Sáenz había resultado electo gobernador constitucional del estado para el periodo comprendido del 4 de octubre de 1927 al 4 de octubre de 1931. La cifra de la votación que apareció a favor del Lic. Sáenz fue de 39,330 sufragios contra 7,708 del señor Hilario Martínez. Una vez que el presidente hizo la declaratoria relativa a dicha elección, se dieron por terminados los trabajos del Colegio Electoral.
Ese mismo día, los diputados del PPA también realizaron una sesión en la que hicieron la declaratoria de gobernador del estado, basándose en los documentos que obraban en su poder, así como en las actas que recogieron el día de la elección quienes participaron como candidatos a una diputación. Hicieron solemnemente la declaratoria y redactaron cartas nocturnas que, por la vía telegráfica, enviarían al Presidente de la República, al secretario de Gobernación y otras autoridades civiles y militares. Informaron a la prensa que, hasta ese día, el gobierno de la República, “mantenía un completo silencio respecto a los mensajes que estos le enviaron, participándole los trabajos que desde su instalación han ido desarrollando.” Los congresistas tenían la esperanza de que pronto obtendrían respuesta del gobierno federal para resolver “el caso Nuevo León en cualquier sentido.” El decreto que mandaron publicar y que enviaron al Gral. Calles y al ministro Adalberto Tejeda fue redactado en los siguientes términos:
“El H. XLII Congreso Constitucional del Estado, representando al pueblo libre y soberano de Nuevo León, decreta: Es gobernador constitucional del estado libre y soberano de Nuevo León durante el periodo comprendido del 4 de octubre de 1927 al 3 de octubre de 1931, el ciudadano Hilario Martínez. Lo tendrá entendido el C. gobernador constitucional del estado, mandándolo imprimir, publicar y circular. Dado en el Salón de Sesiones del Recinto Provisional del Estado de Nuevo León, en Monterrey, a los 19 días del mes de septiembre de 1927.Diputados secretarios: José María V. Díaz y Alfonso García Ayala.”
Dos días después, el ministro Adalberto Tejeda contestó a los diputados del PPA: “Sres. Hilario Martínez, José María V. Díaz y Alfonso García Ayala: en respuesta a su mensaje, les manifiesto por acuerdo del C. Presidente de la República que el Ejecutivo Federal solo puede entablar relaciones oficiales con la XLII Legislatura de ese Estado, instalada en el recinto oficial y de la que son presidente y secretarios los diputados Ámel Barocio García, Marcelino Hinojosa y Eleazar C. García.”
Tras recibir el mensaje anterior, los antirreeleccionistas determinaron suspender sus actividades “para evitar que se les acusara como usurpadores de funciones o como rebeldes”; para tal efecto, redactaron un decreto del cual enviaron copia al gobernador Jerónimo Siller, al secretario de Gobernación y al jefe de las operaciones en el estado. El mencionado decreto decía así: “Tomando en cuenta el mensaje del C. secretario de Gobernación por el cual se comunica el acuerdo Presidencial relativo a que el Ejecutivo Federal no entabla relaciones con esta Legislatura, se declara con esta fecha en suspenso la función legal de esta H. Cámara. Diputado presidente A. Martínez Jr. Diputados secretarios J.M.V. Díaz y Alfonso García Ayala.”
De esta manera, el caudillo de la revolución dejaba en entredicho su promesa de respetar los sufragios locales. Solo faltaba que el Lic. Aarón Sáenz rubricara, con su toma de protesta la consumación de otra elección por demás cuestionada.
