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Opinión

UAT del porrismo delincuencial, al orden académico

Hamlet Política

Los que vivieron las décadas de los 70 y 80 recordarán que hablar de la Universidad Autónoma de Tamaulipas era timbre de descrédito, por algo que era terrible. La UAT era utilizada por los grupos “pro delincuenciales” de la política para hacer todo tipo de desmanes.

El alumnado era desgraciadamente “porril”, y sus facultades eran frágiles en términos académicos. No todas, pero la capital, El Mante y Tampico, eran zonas de frecuentes parrandas patrocinadas por los gobiernos de la época, en complicidad con las autoridades de las rectorías en turno.

Recuerdo clarito dos frases que se decían en aquellos tiempos oscuros. “Si te inscribes en la UAT, lo único que debes hacer es no morir para titularte” y peor aún, porque igual que sucedía en tiempos de la vetusta UNAM –y aún sucede–, cuando se ofertaban plazas de trabajo, una advertencia: egresados de tal o cual universidad favor de abstenerse.

Eran tiempos de los asaltos a los centros comerciales, para abastecerse de cerveza, licor, y muchos de los estudiantes sobrevivientes hasta lo cuentan como si fuera un asunto de orgullo e idiota prestigio. 

Por lo mismo. Qué bueno que el tiempo esté sanando la Máxima Casa de Estudios de Tamaulipas. No quiero ofender a nadie, pero los nombres y los hechos son altamente comprobables. Así, entreverados los sexenios, la UAT está de fiesta, porque más allá de las polémicas que quieran imponer como mitos, esta semana fue ratificado como rector el Dr. Dámaso Leonardo Anaya Alvarado. 

Por elección y aquí, sin afán de hacer una apología, la carrera del académico es una hoja de servicios, de mucho trabajo y orden. Difícilmente nos hemos encontrado a personas de alto rango académico que no le reconozcan virtudes. 

La que más nos llama la atención es que, aun siendo rector desde diciembre de 2023, nunca falta a impartir su cátedra en la FMVZ-UAT, donde impulsó el posgrado de Economía y Desarrollo Regional, además de ser secretario técnico y titular de las áreas de producción de esa institución universitaria.

Por lo mismo, el proceso electoral interno fue de reconocimiento y en su camino formal visitó todas las facultades para recibir el voto de la comunidad académica y estudiantil. 

El proceso se realizó sin problemas, sin sobresaltos, y nos da gusto que enterrados queden los tiempos de cuando esta universidad prevalecía secuestrada por las autoridades que manejaban a la institución a capricho. 

Del contexto, hacemos votos, porque la UAT siga creciendo en prestigio y calidad académica, como bien decía Immanuel Kant, “tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”.

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