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Salud

El alto riesgo mortal de la hipertensión pulmonar

Esta patología es una de las principales causas de mortalidad entre los afectados, según especialistas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias.


  • 18
  • Mayo
    2024

La hipertensión pulmonar, una enfermedad que afecta al 10% de las personas adultas mayores a nivel mundial, resulta en la muerte del 66% de los pacientes dentro de los primeros cinco años debido al desconocimiento de su existencia y manejo adecuado.

Esta patología es una de las principales causas de mortalidad entre los afectados, según especialistas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) “Ismael Cosío Villegas”.

La hipertensión pulmonar se caracteriza por presión alta en las arterias de los pulmones, afectando directamente el lado derecho del corazón. Esta presión alta disminuye la cantidad de sangre que el corazón expulsa hacia los pulmones y el resto del cuerpo, lo que lleva a un esfuerzo excesivo del corazón y, con el tiempo, al aumento del lado derecho del mismo. 

Las causas de esta enfermedad incluyen obesidad, sedentarismo, consumo de tabaco y sustancias psicoactivas, uso de medicamentos para bajar de peso, múltiples embarazos, VIH, cardiopatías congénitas y factores hereditarios. La causa más común, presente en el 75% de los casos, es el fallo del lado izquierdo del corazón.

Los síntomas más frecuentes son la dificultad para respirar (disnea), fatiga, debilidad, dolor en el pecho, síncope, tos seca, náusea y en algunos casos, expulsión de sangre por la vía respiratoria. La complicación más grave es la insuficiencia cardiaca derecha, que es la principal causa de mortalidad.

La hipertensión pulmonar también puede resultar de enfermedades pulmonares como la apnea obstructiva del sueño, fibrosis pulmonar idiopática y EPOC, o por obstrucciones de las arterias pulmonares debido a émbolos repetidos provenientes de las piernas.

Para el diagnóstico, los especialistas del INER recomiendan una historia clínica completa, exámenes médicos, electrocardiograma, radiografía de tórax y cateterismo. Otras pruebas incluyen medicina nuclear, resonancia magnética y tomografía para detectar coágulos en las arterias pulmonares.

 

Con información de la Secretaría de Salud


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