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Miley Cyrus desafía las convenciones del pop en Los Ángeles
Miley Cyrus volvió a los escenarios de LA con una propuesta que desafía las convenciones del pop y las expectativas que acompañan a una estrella de su magnitud
Por Ángeles Núñez | 17 Octubre 2026
Miley Cyrus volvió a los escenarios de Los Ángeles con una propuesta que desafía las convenciones del pop y las expectativas que acompañan a una estrella de su magnitud. Durante el primero de dos conciertos en el Hollywood Bowl, la cantante presentó canciones de su álbum más reciente, Bass Persuades, en un espectáculo que combinó experimentación musical, reflexiones personales y algunos de los éxitos que marcaron su trayectoria.
Tras caminar desde un escenario secundario ubicado entre las gradas hasta el escenario principal, la artista se sentó visiblemente agotada y reconoció ante el público la intensidad de recibir tanto afecto.
“Me dieron muchísima energía, pero también me quitaron un poco”, expresó al describir la experiencia de recorrer el recinto y sentir la pasión de los asistentes.
La confesión resumió el espíritu de una presentación en la que Cyrus, de 33 años, pareció rechazar las expectativas tradicionales del estrellato. En lugar de apoyarse principalmente en sus grandes éxitos, privilegió su material más reciente y dejó que los asistentes asumieran el protagonismo en varias de sus canciones más conocidas.
Una carrera marcada por la reinvención
Desde su salto a la fama como protagonista de la serie de Disney Hannah Montana, Cyrus ha explorado distintas identidades musicales. Su transformación más notoria llegó con la etapa de Bangerz, en 2013, y continuó con proyectos que recorrieron el pop psicodélico de Miley Cyrus & Her Dead Petz y el glam rock de Plastic Hearts.
En ese recorrido también consolidó éxitos internacionales como Wrecking Ball y Flowers, canciones que el público cantó durante la presentación en el Hollywood Bowl.
Sin embargo, la cantante centró buena parte del repertorio en Bass Persuades y en Something Beautiful, su ambicioso álbum de 2025. Debido a sus escasas presentaciones en vivo durante los últimos años, casi la mitad de las canciones interpretadas en el concierto fueron estrenos en directo.
Cyrus explicó que busca mantener un equilibrio entre su vida privada y la exposición pública, sin dejar de explorar nuevas posibilidades creativas.
“Para alguien a quien le gusta disfrutar de la vida, saltar de aviones y ser espontánea, hacer lo mismo toda la vida puede perder su encanto si no te exiges constantemente y te esfuerzas por crear algo hermoso”, comentó antes de interpretar la canción que da nombre a Something Beautiful.
Un repertorio entre lo experimental y lo familiar
El concierto comenzó con Orbit, una balada de ritmo pausado centrada en la atracción romántica. Después, la presentación cambió de intensidad con el synth-pop de Different Religion, en la que participó Model/Actriz, agrupación que también abrió el espectáculo, y con el tema Bass Persuades, que aborda el fentanilo.
La propuesta incluyó momentos de extravagancia junto a Wayne Coyne, líder de The Flaming Lips. Ambos compartieron escenario para interpretar Do You Realize??, de la banda, y la colaboración Karen Don't Be Sad. Más adelante, Cyrus recorrió la pasarela situada en el borde del escenario durante Walk of Fame.
La producción evitó recurrir a coreografías convencionales o a una puesta en escena recargada. La apuesta fue dar espacio a las canciones y a la personalidad de la intérprete, incluso cuando el resultado se alejaba de lo que habitualmente se espera de un espectáculo de una estrella del pop.
Miley Cyrus recuerda a su madrina Dolly Parton
Uno de los pasajes más emotivos de la noche llegó cuando Cyrus habló de su madrina, la cantante Dolly Parton. Recordó que la única vez que la había visto actuar fue en el Hollywood Bowl, años atrás, y compartió cómo ha cambiado su manera de sentir esa relación.
“Estar aquí con todos ustedes ahora mismo, sintiéndola a mi alrededor, sabiendo que está aquí a mi lado todos los días, todo el tiempo, más de lo que pudo estar cuando estaba aquí, la siento más que nunca”, expresó mientras contenía las lágrimas.
La artista enlazó el recuerdo con una interpretación de Jolene, uno de los temas emblemáticos de Parton. Al terminar de hablar sobre el vínculo que las une, describió el recuerdo de aquella actuación como algo invaluable.
“Dolly y yo somos eternas. Nada en esta vida podría separarnos jamás. Y voy a volver a verla, y no puedo esperar, porque la extraño muchísimo”, afirmó.
Los grandes éxitos quedaron en manos del público
La interpretación de Jolene mostró a Cyrus en un terreno familiar, desplegando la potencia vocal que ha caracterizado algunas de sus actuaciones más celebradas. En contraste, durante We Can't Stop y Party in the U.S.A., la cantante dirigió el micrófono hacia los asistentes para que fueran ellos quienes cantaran buena parte de las letras.
En ese momento, Wayne Coyne regresó al escenario con una enorme colección de globos que formaban la frase “Fuck Yeah Hollywood Bowl”. La escena reforzó el carácter irreverente de una presentación en la que Cyrus pareció reconocer que sus canciones más populares ya forman parte de la cultura colectiva.
El espectáculo dejó una imagen de una artista que continúa explorando su identidad musical, incluso después de alcanzar el éxito mundial. Más que reproducir una fórmula conocida, Cyrus optó por presentar su etapa actual con sus contradicciones, sus experimentos y sus momentos de vulnerabilidad.
Los dos conciertos programados en el Hollywood Bowl agotaron sus entradas y reunieron a unos 18 mil aficionados, una respuesta que confirmó el interés del público por acompañar la evolución de la cantante, aun cuando su propuesta se aparte de las convenciones del pop comercial.