Entender la espera ayuda a vivir con menos estrés diario
La impaciencia no solo afecta momentos cotidianos, también impacta la salud emocional. Identificarlo es el primer paso para transformarlo.
- Por: María Fernanda Colunga
- 19 Abril 2026, 10:51
En un entorno marcado por la inmediatez, el especialista en mindfulness Javier Gutiérrez Ornelas explica que una de las principales fuentes de malestar emocional radica en la dificultad para esperar. La rapidez con la que hoy se resuelven muchas tareas ha modificado la tolerancia de las personas ante los procesos naturales de la vida.
De acuerdo con el experto en atención plena, este fenómeno no es casual. La mente humana tiende a adelantarse constantemente a la realidad, generando expectativas que rara vez coinciden con el ritmo en el que suceden las cosas.

¿Por qué la mente exige inmediatez?
El especialista señala que la mente construye escenarios con rapidez y busca verlos reflejados de forma inmediata. Sin embargo, la realidad sigue un curso distinto, generalmente más lento, lo que provoca una sensación de presión constante.
“La mente siempre va a querer que las cosas sean más rápidas de lo que realmente están sucediendo”.
Para el experto, esta diferencia entre pensamiento y realidad genera frustración en situaciones cotidianas, como esperar en una fila, recibir una respuesta o resolver un conflicto personal.
La impaciencia también afecta la salud

Javier Gutiérrez Ornelas advierte que esta falta de tolerancia no solo impacta en lo cotidiano, sino también en procesos más complejos como la recuperación de enfermedades físicas o mentales.
El especialista en mindfulness detalla que, aunque muchos padecimientos pueden mejorar con tratamiento adecuado, las personas suelen abandonar los procesos al no ver resultados inmediatos, lo que puede complicar su evolución.
“Nuestra mente quiere que la cura sea inmediata, pero los procesos requieren tiempo y constancia”.
Señales de alerta en la vida diaria
El experto en atención plena explica que existen indicadores claros cuando la impaciencia comienza a afectar el bienestar. Uno de ellos es la irritabilidad, que puede manifestarse con enojo hacia otras personas durante momentos de espera.
También menciona la tendencia a dejar actividades inconclusas. Cambiar constantemente de lugar o abandonar procesos por no querer esperar puede generar mayor desgaste y pérdida de tiempo.

Cómo aprender a esperar, según el especialista
Para abordar este problema, Javier Gutiérrez Ornelas propone el uso de la atención plena. Esta herramienta permite a las personas enfocarse en el momento presente y reducir la ansiedad generada por la espera.
El experto señala que, en lugar de recurrir a distracciones constantes, es más útil observar el entorno, prestar atención a la respiración y conectar con el cuerpo.
“Si aprendemos a pausar esta exigencia mental, muchas cosas se van a resolver incluso mejor de lo que imaginábamos”.
El papel del ejemplo en los demás
El especialista también destaca que, al intentar ayudar a alguien impaciente, el ejemplo es fundamental. Mantener la calma en situaciones de espera puede transmitir un mensaje más efectivo que cualquier recomendación verbal.
Finalmente, Javier Gutiérrez Ornelas subraya que entender el ritmo de la vida no implica resignación, sino una forma de adaptarse a los procesos y reducir el desgaste emocional que provoca la prisa constante.
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