La importancia de la autocompasión cuando eres madre
La autoexigencia, la culpa y el deseo de hacerlo todo perfecto pueden llevar a muchas mujeres a ver afectada su salud mental
- Por: El Horizonte
- 08 Mayo 2026, 02:30
Tratarse con amabilidad, comprensión y todo aquello que define la autocompasión parece ser misión imposible para muchas mamás, y es que en ese afán de ser ‘todólogas’, y querer controlarlo todo en beneficio de sus hijos, se ven sumergidas en muchas ocasiones en el terrible desgaste emocional.
“Las mamás, tratan de hacer todo perfecto y dar lo mejor para los hijos, y cuando las cosas no salen como esperan, van a vivir culpa, van a vivir autoreproche y van a sentirse siempre que su rol de madre no ha sido el adecuado; entonces esto les genera mucho sufrimiento”, comparte Javier Gutiérrez, quien es médico e instructor en mindfulness.

Pero, ¿por qué es tan importante que las mamás vivan la autocompasión? Cuando no tenemos compasión hacia nosotros mismos, podemos dar y ayudar a los otros sin medir nuestro grado de desgaste; podemos quedar en un punto de desequilibrio donde, tanto apoyar, acompañar, aconsejar y dar, nuestros propios recursos se van acabando, los propios recursos de la mamá.
“Se va acabando la capacidad de ecuanimidad, la mujer se vuelve muy polarizada, se va perdiendo la capacidad de sentirse alegre, espontánea, porque siempre está con una preocupación de que allá afuera las cosas salgan bien, y todo esto van generando estrés y el cortisol y la adrenalina va generando una serie de enfermedades”, comparte el director del Centro Mindfulness Monterrey.

Gutiérrez afirma que la sobrecarga de trabajo, diversas actividades profesionales y la responsabilidad de la crianza pueden abrumar y desbordar a las mamás, provocando daños a su salud, por lo que sugiere apostarle a la salud emocional a través de prácticas como el mindfulness (atención plena) y una serie de ejercicios para la autocompasión que aquí te compartimos.
Gestos autocompasivos
- “Colocamos la palma de la mano derecha sobre el corazón, en el pecho, un poquito a la izquierda, y una vez que buscamos el latido del corazón y que lo encontramos, hacemos un movimiento circular con nuestra mano.
“La tensión está puesta en la palma de la mano y en la piel del pecho; estamos sintiendo el calor, hacemos este ejercicio unos tres minutos, paramos el movimiento y nos concentramos otros tres minutos en esa zona”. - “Autoabrazarnos: llevamos el abrazo a nosotros mismos, y con las palmas de nuestras manos, con nuestros dedos presionamos levemente los brazos y frotamos nuestros brazos, nuestros hombros, para provocar liberación de oxitocina”.
- “El tercer gesto autocompasivo es dar con las yemas de los dedos movimientos circulares en el rostro, ya sea en las mejillas, en los pómulos, en las sienes; esto va generando que los músculos se relajen, y que también se libere esta sustancia química (oxitocina)”.

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