Estilo de Vida

Pan de dulce y frío, ¡combinación inseparable!

Dejarse atrapar por el antojo de una pieza de pan dulce es más que una simple respuesta al clima; es un acto cultural que arropa memoria y comunidad

  • Por: El Horizonte
  • 21 Enero 2026, 03:00

Cuando baja la temperatura, hay un ritual que se repite casi de forma automática en millones de hogares mexicanos: café caliente en mano, vitrina de panadería a la vista y una pregunta inevitable: ¿concha o marranito?

Pero ¿por qué en tiempo de frío el antojo por el pan de dulce parece intensificarse? La respuesta combina ciencia, memoria emocional y una tradición panadera profundamente arraigada.

Durante los meses fríos, el cuerpo humano requiere más energía para mantener su temperatura interna. De acuerdo con especialistas en nutrición, esto provoca una mayor atracción por alimentos ricos en carbohidratos, como el pan.

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“La exposición al frío puede aumentar el apetito, en especial por alimentos altos en carbohidratos, porque el organismo busca energía rápida para generar calor”, explica el doctor James Krieger, fisiólogo y divulgador en salud metabólica.

Además, los carbohidratos favorecen la producción de serotonina, neurotransmisor relacionado con la sensación de bienestar. En invierno, cuando hay menos horas de luz solar, esta hormona tiende a disminuir, lo que refuerza el deseo por alimentos reconfortantes como el pan dulce.

Más allá de la biología, el pan de dulce cumple una función emocional poderosa. El aroma a mantequilla, vainilla o canela activa recuerdos de infancia, reuniones familiares y meriendas después de la escuela.

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“La panadería es memoria. Cuando hace frío, la gente busca sabores que le recuerden seguridad y hogar, y el pan dulce cumple perfectamente ese papel”, señala el chef Eduardo Gorostiza, maestro panadero mexicano con más de 30 años de experiencia. (Con información de Agencias)

Breve historia del pan de dulce en México

El pan de dulce mexicano nació durante el siglo XIX, con la llegada de panaderos franceses e italianos tras la Independencia. Técnicas europeas se mezclaron con ingredientes locales, dando lugar a una diversidad única que hoy supera las 2,000 variedades registradas. Curiosamente, muchas piezas fueron bautizadas con nombres populares y humorísticos como ojo de buey, marranito o niño envuelto, reforzando su carácter cercano y cotidiano.

Son los favoritos

  • Concha: El ícono absoluto, especialmente la de vainilla. El rayado superior de este pan, no es sólo decorativo, pues ayuda a que la costra de azúcar se hornee de forma uniforme.

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  • Cuernito: Su origen se remonta al kipferl austriaco, antecesor del croissant francés, que llegó a México y se adaptó con menos mantequilla y una miga más firme.

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  • Marranito: Es uno de los panes que más varía de receta en receta, dependiendo de la región y del panadero. Tradicionalmente, es elaborado con piloncillo, canela y jengibre.

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  • Oreja: Es una adaptación del hojaldre europeo; su textura se logra gracias al uso generoso de azúcar, que al hornearse crea una capa casi tostada.

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Algunas curiosidades

  1. México es uno de los países con mayor consumo per cápita de pan en América Latina.
  2. En invierno, las panaderías reportan hasta 20% más ventas de pan dulce.
  3. El diseño de la concha se inspiró en conchas marinas europeas, pero su sabor es 100% mexicano.

HA DICHO

“La concha sigue siendo la reina porque combina textura, dulzor moderado y tradición; es un pan que nunca falla”

Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México (CANAINPA) 

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