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A 25 años de los atentados del 11-S: así se recuerda este suceso
A 25 años de los atentados del 11-S, sus consecuencias siguen presentes para las familias de las víctimas y la sociedad internacional
Por Ángeles Núñez | 11 Septiembre 2026
Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las consecuencias de aquella jornada continúan presentes tanto para las familias de las víctimas como para la sociedad internacional.
El ataque, perpetrado mediante el secuestro de cuatro aviones comerciales, dejó 2,977 personas muertas, miles de heridos y una profunda transformación de las políticas de seguridad.
Aquel día, cuatro aeronaves fueron utilizadas en ataques contra las Torres Gemelas del World Trade Center, el Pentágono y un terreno cercano a Shanksville, Pensilvania. Los atentados fueron cometidos por 19 terroristas pertenecientes a Al Qaeda.
Parece increíble pero pasado mañana se cumplen 25 años del terrible atentado del 11S
— Fátima Martínez (@fatimamartinez) September 9, 2026
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Así ocurrió el atentado del 11 de septiembre
Este 11 de septiembre de 2026 se cumplen 25 años del 11-S, considerado el peor ataque registrado en la historia de Estados Unidos.
Durante las primeras horas de aquel día, cuatro aviones, dos pertenecientes a United Airlines y dos a American Airlines, fueron secuestrados por 19 terroristas de Al Qaeda.
Dos de las aeronaves fueron estrelladas contra las Torres Gemelas del World Trade Center. Un tercer avión impactó contra el Pentágono, mientras que el cuarto terminó en un campo de Pensilvania.
La información señala que este último vuelo habría tenido como destino el Capitolio, pero la resistencia de la tripulación y los pasajeros evitó que alcanzara ese objetivo.
En total, 2,977 personas murieron durante el atentado. El 92% de las víctimas correspondió a Nueva York, la zona más afectada. Alrededor de 6,000 personas resultaron heridas y millones de ciudadanos enfrentaron posteriormente traumas psicológicos.
La planeación del ataque había comenzado con anterioridad. En junio de 2000, Mohamed Atta llegó a Estados Unidos junto con Marwal al-Shehhi. Ambos se instalaron en Huffman Aviation, en Florida, donde iniciaron su entrenamiento en simuladores de vuelo.
En mayo de 2001, Atta ayudó con la llegada de los demás secuestradores. Para agosto de ese año viajaba como pasajero en distintos vuelos con el propósito de observar el comportamiento de otros pasajeros y continuar con la planeación del ataque.
Cronología de una mañana que cambió al mundo
A las 06:00 horas ET, Atta y otros terroristas se dirigieron al aeropuerto internacional de Logan, en Boston, para tomar otro vuelo.
Entre las 07:05 y las 07:40 horas ET, el segundo equipo de secuestradores se registró en el aeropuerto internacional de Newark, en Nueva Jersey, para abordar el vuelo 93 de United Airlines.
A las 07:15 horas ET, el tercer grupo llegó al aeropuerto Washington Dulles, en Virginia, para registrarse en el vuelo 77 de American Airlines.
Diez minutos después, a las 07:25 horas ET, el cuarto equipo llegó al aeropuerto de Logan, en Boston, donde se registró para el vuelo 175 de American Airlines.
A las 07:59 horas ET partió con 14 minutos de retraso el vuelo 11, un Boeing 767 que transportaba 81 pasajeros y 11 tripulantes de cabina rumbo a Los Ángeles. A bordo se encontraban Atta y los secuestradores Abdulaziz al Omari, Waleed al Shehri, Wail al Shehri y Satam al Suqami.
A las 08:14 horas ET despegó también, con 14 minutos de retraso, el vuelo 175, otro Boeing 767 que llevaba 56 pasajeros y nueve tripulantes de cabina con destino a Los Ángeles. En él viajaban Marwan al-Shehhi, líder del grupo, y Fayez Banihammad, Hamza al Ghamdi, Ahmed al Ghamdi y Mohand al Shehri.
A esa misma hora, 08:14 ET, Waleed y Wail al Shehri se levantaron de sus asientos en el vuelo 11 y apuñalaron a dos integrantes de la tripulación. Atta avanzó hacia la cabina y el transpondedor del avión fue apagado, situación que permitió al control de tráfico aéreo identificar el secuestro.
A las 08:20 horas ET salió el vuelo 77, también con destino a Los Ángeles. El avión transportaba 58 pasajeros y seis integrantes de la tripulación de cabina. Hani Anjour era el líder del equipo, acompañado por Nawaf al Hazmi, Khalid al Mihdhar, Majed Moqed y Salem al Hazmi.
Seis minutos después, a las 08:26 horas ET, el vuelo 11 realizó un giro abrupto hacia el sur, en dirección a Nueva York. Por radio se escuchó a Atta decir que el avión regresaba al aeropuerto. Once minutos después comenzó un descenso brusco y rápido.
A las 08:42 horas ET despegó el último avión, el vuelo 93, con destino a San Francisco. La aeronave llevaba 37 pasajeros y siete integrantes de la tripulación de cabina y partió 42 minutos tarde desde Newark. Ziad Jarrah era el líder del grupo de secuestradores, acompañado por Ahmed al Nami, Ahmed al Haznawi y Saeed al Ghamdi.
Mientras tanto, en el vuelo 175, Al Shehhi tomó los controles después de apuñalar hasta la muerte al piloto y a integrantes de la tripulación.
A las 08:46 horas ET, el vuelo 11 impactó contra el lado norte de la Torre Norte del World Trade Center. Una bola de fuego envolvió los pisos 93 a 99 del edificio y numerosas personas murieron de manera instantánea.
En la Torre Sur, mientras tanto, personas que se encontraban dentro comenzaron a evacuar, pese a que todavía no había una orden para hacerlo.
A las 08:51 horas ET, los secuestradores tomaron el control del vuelo 77 después de llevar a pasajeros y miembros de la tripulación hacia la parte trasera de la aeronave. El avión cambió de dirección y tomó rumbo hacia la capital estadounidense.
Entre las 08:52 y las 09:03 horas ET comenzaron a llegar bomberos, ambulancias y otros equipos de rescate para atender a las personas afectadas por el fuego y retirar a quienes se encontraban en el interior de la Torre Norte.
A las 09:03 horas ET, cuando la atención estaba centrada en el primer impacto, el segundo avión se estrelló contra la Torre Sur del World Trade Center. El número de víctimas fue menor que en el primer impacto debido a que numerosas personas habían comenzado a evacuar después del ataque inicial.
A las 09:37 horas ET, el tercer avión se estrelló contra el Pentágono. Durante el descenso efectuó maniobras descritas como peligrosas para una aeronave de ese tipo y finalmente cortó las farolas antes de golpear el primer piso de la sede del Departamento de Defensa.
A las 09:57 horas ET, los pasajeros del vuelo 93 se enfrentaron a los secuestradores para impedir que alcanzaran su objetivo, identificado como la Casa Blanca. Los pasajeros fueron reconocidos posteriormente como héroes.
Finalmente, a las 10:03 horas ET, el vuelo 93 se estrelló en un terreno abierto cerca de Shanksville, Pensilvania, a más de 500 millas por hora y con un ángulo aproximado de 40 grados. Testigos señalaron que la aeronave estaba boca abajo o de lado.
La tortura retrasó el proceso contra Mohammed
La justicia por los atentados también permanece pendiente. Mohammed enfrenta acusaciones que incluyen conspiración y asesinato, mientras que el acta de acusación enumera a 2,976 víctimas.
Se le atribuye haber diseñado un plan para entrenar a pilotos con el objetivo de estrellar aviones comerciales contra edificios y posteriormente presentarlo a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda.
El propio Mohammed había declarado anteriormente que planeó la "operación del 11 de septiembre de la A a la Z".
Sin embargo, después de que la fecha del juicio fuera establecida para 2028, un juez militar descartó las confesiones que Mohammed realizó ante agentes del FBI en la base de Guantánamo.
Antes de llegar a Guantánamo, Mohammed había permanecido durante años en prisiones secretas de la CIA conocidas como "sitios negros".
El juez describió el trato que la CIA dio a Mohammed como un "abuso físico y mental extraordinario" y determinó que las confesiones no habían sido voluntarias, por lo que no podían ser utilizadas en su contra durante el juicio.
Los expertos consideran que la tortura sufrida por Mohammed y sus presuntos cómplices constituye la principal razón de los prolongados retrasos en el proceso.
"Todos los aspectos del caso se han litigado en torno a la cuestión de la tortura", afirmó Kasey McCall-Smith, profesora de derecho internacional en la Universidad de Edimburgo.
La académica señaló que los acusados fueron sometidos a "años de abusos", entre ellos el ahogamiento simulado, conocido como waterboarding, y posturas forzadas.
ONU cuestiona los efectos de la lucha antiterrorista
La declaración de los expertos también advierte que las políticas antiterroristas han afectado a grupos vulnerables.
Entre ellos menciona a los niños, a quienes, según el documento, no se reconoce como víctimas de grupos terroristas, no siempre se considera su interés superior y tampoco se les ofrece rehabilitación y reintegración.
Las mujeres y los grupos perfilados por motivos de religión, raza o etnia también aparecen entre los sectores afectados.
El documento señala, además, que ha existido un fracaso para establecer responsabilidades por las violaciones cometidas bajo el argumento de combatir el terrorismo.
"La impunidad ha alimentado contraproducentemente el terrorismo y la inseguridad", sostiene la declaración.
Los expertos recuerdan en ese contexto que la agresión de 2003 en Irak contribuyó a la expansión del Estado Islámico.
"Las violaciones estatales no solo no pueden derrotar al terrorismo, sino que pueden engendrarlo. También niegan la justicia a las víctimas del terrorismo", afirma el documento.
Los relatores plantean una paradoja: "Se han gastado billones de dólares en respuestas altamente securitizadas, pero el terrorismo está más extendido, en más lugares, que antes del 11-S".
Ante ello, plantean un cambio de paradigma basado en la financiación adecuada de iniciativas de largo plazo para prevenir el terrorismo.
Entre las prioridades que proponen están la resolución de conflictos, la construcción de paz, la buena gobernanza, la inclusión política, el estado de derecho, el desarrollo sostenible, la asistencia humanitaria y los derechos humanos para todos.
Las conmemoraciones por el 25 aniversario
Nueva York será uno de los principales escenarios de las conmemoraciones. En Ground Zero, en el National September 11 Memorial & Museum, se realizará la ceremonia central en la plaza del memorial, donde familiares de las víctimas participarán en la lectura de sus nombres.
La ceremonia también incluirá los nombres de las víctimas del atentado de 1993 contra el World Trade Center.
Habrá siete momentos de silencio: los tradicionales y uno adicional dedicado a quienes fallecieron posteriormente a causa de enfermedades relacionadas con los atentados.
La ceremonia de la mañana será privada para los familiares, aunque se transmitirá en directo. Por la noche regresará el Tribute in Light, compuesto por dos haces de luz azul que evocan la presencia de las Torres Gemelas.
Como parte de los homenajes, durante la noche del 9 de septiembre se desplegaron 2,977 drones sobre el puerto de Nueva York. Los aparatos formaron una representación de las Torres Gemelas a escala arquitectónica bajo el nombre "2,977 Lights Over New York Harbor", visible desde Manhattan y Brooklyn.
En Washington, el presidente Donald Trump conmemorará el aniversario en el Pentágono, en lugar de Ground Zero. El vicepresidente y expresidentes, entre ellos George W. Bush, Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden, están previstos en Nueva York.
También se contemplan otros actos, como una procesión con una viga de acero recuperada de la Torre Sur, ceremonias del FDNY, conciertos, misas y actividades en Pensilvania, incluido el Flight 93 Memorial.
A nivel nacional se desarrollarán actividades educativas y de servicio en distintos puntos de Estados Unidos, mientras medios como RTVE preparan coberturas especiales.
Un cuarto de siglo después, el 11-S sigue presente
Los atentados modificaron profundamente la seguridad aérea, la inteligencia y la política exterior de Estados Unidos. Las guerras en Afganistán e Irak y la llamada "guerra contra el terror" marcaron la política estadounidense posterior, mientras que la vida cotidiana incorporó mayores medidas de vigilancia.
Veinticinco años después, uno de los objetivos de las conmemoraciones es transmitir la memoria de los hechos a las nuevas generaciones. Alrededor de 100 millones de estadounidenses no tienen recuerdos propios del 11 de septiembre de 2001.
La intención es mantener presentes tanto a las víctimas como a quienes participaron en las labores de respuesta.
El gobierno estadounidense ha descrito los atentados como el "acto criminal más atroz cometido en suelo estadounidense en la historia moderna".
Sin embargo, después de un cuarto de siglo, el juicio contra el presunto cerebro de los ataques todavía no comienza, mientras los familiares de las víctimas mantienen el temor de que el paso del tiempo termine por impedir que exista justicia.
Entre esas familias se encuentra la de Tom Resta, cuyo hermano John y su esposa Sylvia, embarazada de siete meses, murieron durante los atentados.
La pareja formaba parte de las casi 3,000 personas que perdieron la vida el 11 de septiembre de 2001, cuando los secuestradores utilizaron aviones contra el World Trade Center y el Pentágono. El cuarto avión cayó en un campo de Pensilvania después de que los pasajeros se rebelaran.
Días antes de los ataques, John y Sylvia habían estado preparando la habitación de su futuro bebé. La habían decorado con personajes del programa infantil Blue's Clues.
Habían esperado tener un hijo y disfrutaban convivir con los niños de sus amigos y familiares.
El 11 de septiembre, ambos se encontraban trabajando como operadores financieros en la planta 92 de la Torre Norte del World Trade Center.
Las peticiones de los expertos a los Estados
Al concluir su declaración, los expertos independientes formularon tres principales peticiones a los Estados.
La primera consiste en revisar las leyes y prácticas antiterroristas para asegurar que cumplan con el derecho internacional.
La segunda plantea establecer mecanismos independientes de supervisión y rendición de cuentas.
La tercera solicita proteger y asistir tanto a las víctimas del terrorismo como a las víctimas de medidas antiterroristas ilegales.
Los atentados del 11-S dejaron 2,977 víctimas mortales, sin contar a los 19 secuestradores. Miles de personas resultaron heridas y, con el paso de los años, miles más han muerto debido a enfermedades relacionadas con la exposición al polvo tóxico.
El cuarto de siglo transcurrido desde aquel día no ha cerrado todas las heridas. Para las familias, la espera por justicia continúa; para los expertos de derechos humanos, también permanece abierto el debate sobre las consecuencias de las políticas adoptadas después del ataque.