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Fallece Romina Rivera, niña violinista que tocó ante el Papa XIV
La violinista padecía fibrosis quística, una enfermedad genética que provoca la acumulación de mucosidad espesa en los pulmones
Por Sergio Villarreal | 22 Agosto 2026
Romina Valeria Rivera Cruz, la pequeña violinista venezolana que se presentó ante el papa León XIV, murió a los 9 años después de permanecer cerca de diez días hospitalizada por complicaciones de salud relacionadas con la fibrosis quística que padecía.
La menor falleció el pasado 16 de agosto en un hospital de Acarigua-Araure, en el estado Portuguesa, Venezuela. Su muerte causó consternación entre familiares, compañeros, docentes y miembros del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Familia cuestiona la atención que recibió
Tras el fallecimiento, Claribeth Cruz, madre de Romina, denunció presuntas deficiencias durante la atención hospitalaria de su hija y aseguró que solicitó establecer comunicación con el neumólogo que habitualmente atendía a la menor en una unidad especializada de Barquisimeto.
De acuerdo con su testimonio, esa petición no habría sido atendida y durante la hospitalización se practicaron distintos estudios que, según afirmó, terminaron por desestabilizar la condición de la niña.
La familia también señaló que Romina fue atendida por personal que presuntamente no contaba con suficiente experiencia en el tratamiento de la fibrosis quística, por lo que pidió esclarecer lo sucedido y determinar si existieron omisiones.
Hasta el momento, no se ha difundido públicamente un informe médico que establezca la causa inmediata de la muerte, ni existe una resolución oficial que confirme una posible negligencia. Los señalamientos corresponden a la versión presentada por la madre de la menor.
Romina enfrentaba fibrosis quística desde pequeña
La violinista padecía fibrosis quística, una enfermedad genética que provoca la acumulación de mucosidad espesa en los pulmones y puede afectar también al sistema digestivo, aumentando el riesgo de infecciones y otras complicaciones.
Su familia había dado a conocer el diagnóstico desde 2023, cuando Romina tenía seis años, y anteriormente había expuesto las dificultades para conseguir medicamentos indispensables para mantener bajo control su condición.
A pesar de la enfermedad, la niña desarrolló una destacada trayectoria musical. Comenzó a estudiar violín cuando tenía cuatro años y formó parte de distintas agrupaciones infantiles y juveniles del estado Portuguesa, además de integrarse a la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela.
Sus maestros la recordaron como una alumna disciplinada, estudiosa y alegre, que conocía la gravedad de su padecimiento, pero mantenía su entusiasmo por aprender y presentarse ante el público.
Su música llegó hasta el Vaticano
Uno de los momentos más importantes de su corta trayectoria ocurrió en octubre de 2025, cuando viajó a Roma junto con una delegación de aproximadamente 160 músicos venezolanos.
Durante aquella visita, Romina interpretó un solo de violín de la obra “Danzón número 2”, del compositor mexicano Arturo Márquez, en una presentación ante el papa León XIV.
La participación estuvo relacionada con las actividades realizadas por la canonización de los venezolanos José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, una experiencia que convirtió a la pequeña violinista en símbolo del talento infantil de su país.
El Sistema Nacional de Orquestas lamentó su fallecimiento y destacó su sonrisa, talento y amor por el arte. La institución educativa en la que cursaba quinto grado también expresó sus condolencias y reconoció la huella que dejó entre sus compañeros.
Mientras familiares y amigos despiden a Romina, su madre mantiene la exigencia de que se esclarezca la atención que recibió durante sus últimos días y busca visibilizar las dificultades que enfrentan los niños con enfermedades complejas para acceder oportunamente a especialistas y medicamentos.