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La pasión felina se hereda en familia
En los integrantes de una familia de la colonia Casa Blanca en San Nicolás, existe una comunión que va más allá de la pasión por su club
Por Ernesto Ochoa | 17 Noviembre 2017
Son tres generaciones y tienen otra profesión.
Es más que una hermandad, cuando se trata de alentar, gritar, saltar en la tribuna o fuera de ella.
Kevin, estudiante de preparatoria es solo uno de los miles de seguidores que desde su cueva apoyan a los Tigres.
Así que su habitación fue decorada con los colores azul y amarillo, accesorios, playeras, cobertores, almohadas y el logotipo de un felino tatuado en estas paredes.
Desde niño mi papá me hizo el cuarto y me enseñó lo que es Tigres.
Lo de ser hincha se hereda y a Kevin su padre le enseñó que Esto es Tigres.
Los eslabones se remontan a doña María, hincha veterana y porque no incomparable, de ese tamaño su pasión.
Pues bien feliz porque es mi equipo preferido pierda o ganen. Mi padre en paz descanse era tigre y yo lo herede después mi hijo y también mi nieto”, aseguró.
Ellos ya preparan su partido.
Montan en su pequeño recinto una bandera gigante, auriazul.
Marcan su territorio en la víspera de otro clásico contra un enemigo a rayas de la pandilla del Monterrey.
Que todos lo vean con bien pierda o ganen pero que no haya violencia y todo en paz, dijo doña María.
Y la fe también juega un papel divino.
En este altar también se pide por la victoria.
Por la supremacía que dos equipos pelearán en un coliseo pletórico y con resistencia de acero.
La Sultana del Norte se divide por el Clásico 113 que esperemos tenga un colofón a los que aman este deporte.