La Dioscorea villosa, conocida como ñame mexicano, barbasco o camote silvestre, es una planta ampliamente distribuida en México, así como en regiones de Estados Unidos, Canadá y América Central.
Su uso medicinal se remonta a la época prehispánica; los pueblos mesoamericanos la empleaban como analgésico para el reumatismo y dolores articulares, mientras que en Centroamérica se utilizaba para aliviar la dismenorrea y los dolores de parto.
La parte más utilizada de esta planta son sus raíces y rizomas, donde se encuentran compuestos como la dioscina. Tras ser ingerida, la dioscina libera diosgenina, una sustancia que llamó el interés científico.
En 1943, el químico Russell E. Marker logró sintetizar progesterona a partir de la diosgenina extraída de especies mexicanas de Dioscorea, hecho que marcó un hito en la industria farmacéutica. A partir de ese momento, y durante varias décadas, esta planta fue una fuente clave para la producción de anticonceptivos.
Antes de 1940, la obtención de hormonas esteroides provenía de fuentes animales, mediante procesos costosos e inseguros. La Dioscorea cambió este panorama: permitió una producción más accesible y eficiente, al punto que México reguló su exportación e incrementó significativamente el valor de la diosgenina en la década de 1970.
Con el tiempo, la industria migró hacia otras fuentes más económicas, como compuestos derivados de la soya. Hoy, el camote silvestre persiste como un recurso en la herbolaria. Para la salud femenina, la Dioscorea es asociada con el equilibrio hormonal.
Durante la menopausia, la producción de estrógenos disminuye, pero nunca desaparece, ya que las glándulas suprarrenales continúan su producción; por otra parte, al cesar la ovulación, los niveles de progesterona disminuyen significativamente.
Este desequilibrio se manifiesta en síntomas como bochornos, insomnio, irritabilidad, fatiga, depresión, pérdida de libido o cambios en el estado de ánimo. El camote silvestre ha sido utilizado tradicionalmente como un recurso natural para acompañar estos procesos y favorecer el equilibrio hormonal.
Asimismo, es de gran apoyo en el síndrome premenstrual y en el cuidado óseo, particularmente en etapas donde el riesgo de osteoporosis aumenta. También se ha utilizado tradicionalmente para tratar síntomas asociados al desequilibrio hormonal, como retención de líquidos, dolor mamario o irregularidades menstruales.
El Ñame mexicano carece totalmente de efectos adversos, incluso cuando se utiliza por períodos prolongados. La presión arterial, parámetros hemáticos o hepáticos no se modifican con su uso.
Tomando en cuenta los efectos protectores, la ausencia de efectos secundarios y los riesgos elevados de padecer osteoporosis y neoplasias de mama, resulta razonable recomendar que toda mujer mayor de 40 años ingiera Dioscorea diariamente.
