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NFL entra a la era de los quarterbacks de $50 millones de dólares

Los contratos de los quarterbacks superan ya los $50 millones anuales, obligando a las franquicias a equilibrar sus finanzas para completar sus plantillas

Por Yvette Serrano | 18 Agosto 2026

Tener un buen brazo en la NFL nunca había sido tan caro.

Durante años, alcanzar los US$20 millones anuales era suficiente para colocar a un quarterback entre los jugadores mejor pagados de la liga. Después llegaron los contratos de US$30 millones, posteriormente los de US$40 millones y la barrera de los US$50 millones parecía reservada exclusivamente para talentos generacionales.

Ya no.

La NFL entró definitivamente en la época de los quarterbacks de US$50 millones o más por temporada, una cifra que se ha convertido prácticamente en el precio que deben pagar las franquicias cuando consideran que encontraron al hombre alrededor del cual construirán su futuro.

Patrick Mahomes, Dak Prescott, Josh Allen, Joe Burrow, Jordan Love, Trevor Lawrence, Justin Herbert, Lamar Jackson, Jalen Hurts y Brock Purdy forman parte de una generación que llevó el mercado de los pasadores hasta niveles que hace apenas unos años parecían difíciles de imaginar.

Y el crecimiento del tope salarial está permitiendo que la escalada continúe.

Para la temporada 2026, la NFL estableció el salary cap en US$301.2 millones por franquicia, US$22 millones más que los US$279.2 millones disponibles en 2025. Es además la primera ocasión en que el límite supera la barrera de los US$300 millones.

El problema para las franquicias no es solamente cuánto gana su quarterback, sino cuánto dinero queda después para construir todo lo que necesita a su alrededor.

El precio de encontrar al indicado

La lógica de los equipos parece sencilla: si encuentras un quarterback franquicia, no lo dejas escapar.

El mercado prácticamente obliga a pagarle.

Brock Purdy es quizá uno de los ejemplos más claros de cómo ha cambiado el negocio. San Francisco encontró al quarterback con la última selección del Draft de 2022 y durante sus primeras temporadas disfrutó de una de las mayores ventajas competitivas posibles: tener un pasador titular con un contrato extremadamente barato.

Pero el éxito tuvo un precio.

En 2025, los 49ers acordaron con Purdy una extensión por cinco temporadas y US$265 millones, equivalente a US$53 millones anuales, con más de US$177 millones garantizados en dinero nuevo.

Lo mismo ocurre alrededor de la liga: una vez que un quarterback demuestra que puede convertirse en la solución a largo plazo, su siguiente contrato inevitablemente se acerca o supera los US$50 millones por año.

El dilema es que pagar al quarterback es apenas el comienzo.

Después vienen receptores, linieros ofensivos, corredores, pass rushers, esquineros y el resto de una plantilla que también necesita talento para competir por el Super Bowl.

El salary cap pone el límite

Ahí aparece la verdadera batalla financiera de la NFL.

Los US$50 millones equivalen aproximadamente al 16.6% del salary cap de US$301.2 millones establecido para 2026.

Un contrato promedio de US$60 millones representaría casi el 20% de ese límite.

Eso no significa necesariamente que esa cantidad golpee el tope salarial en una sola temporada. Los equipos utilizan bonos, reestructuraciones y dinero prorrateado para repartir el impacto de los grandes contratos durante varios años.

Patrick Mahomes es un ejemplo.

Su estructura contractual registra actualmente un valor promedio de alrededor de US$64 millones por temporada, pero su impacto contra el salary cap de Kansas City para 2026 es de aproximadamente US$34.65 millones, equivalente al 11.5% del límite de la liga.

Es ingeniería financiera aplicada al futbol americano.

El dinero, sin embargo, tarde o temprano aparece en las cuentas.

Y cuando lo hace puede significar perder jugadores importantes, renegociar contratos, convertir salarios en bonos o apostar por jóvenes seleccionados en el Draft para ocupar posiciones que antes estaban cubiertas por veteranos más costosos.

La NFL puede aumentar el salary cap, los equipos pueden reestructurar contratos y los gerentes generales pueden mover millones de una temporada a otra.

Pero hay una regla que parece cada vez más clara: si una franquicia encuentra a su quarterback, tendrá que pagar por conservarlo.

Y cada año cuesta más.

¿Pagar garantiza ganar?

Aquí aparece la pregunta de los millones —literalmente—: ¿tener uno de los quarterbacks mejor pagados garantiza pelear por el Super Bowl?

La respuesta es no.

Un contrato gigantesco normalmente significa que el jugador ya demostró ser uno de los mejores de la liga, pero también modifica la manera en que la franquicia debe construir el resto de su roster.

Por eso los quarterbacks con contratos de novato se han convertido en auténticas minas de oro.

Jugadores como Jayden Daniels, Drake Maye, Caleb Williams y otros pasadores jóvenes representan una ventaja enorme mientras permanezcan bajo sus primeros contratos.

En 2026, por ejemplo, el impacto de Daniels contra el salary cap ronda los US$10.3 millones, mientras el de Maye está alrededor de US$10 millones. En contraste, quarterbacks veteranos como Matthew Stafford, Justin Herbert, Josh Allen y Dak Prescott tienen impactos superiores a los US$40 millones durante esta temporada.

Son decenas de millones de diferencia que pueden invertirse en receptores, línea ofensiva o defensivos.

EL COSTO REAL EN 2026

QuarterbackEquipoImpacto al cap 2026
Matthew StaffordRamsUS$48.27 M
Justin HerbertChargersUS$46.35 M
Josh AllenBillsUS$44.23 M
Dak PrescottCowboysUS$43.51 M
Joe BurrowBengalsUS$37.60 M
Jared GoffLionsUS$37.60 M
Jordan LovePackersUS$36.12 M
Patrick MahomesChiefsUS$34.65 M
Lamar JacksonRavensUS$34.39 M
Jalen HurtsEaglesUS$31.97 M
Brock Purdy49ersUS$23.71 M

Fuente: Over The Cap. Cifras correspondientes a 2026.

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