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Día del Vino Mexicano: Un brindis que sabe a territorio nacional
Rosados y tintos jóvenes demuestran que el vino producido en nuestro país puede dialogar con tacos, moles, antojitos y otros grandes sabores de México
Por El Horizonte | 07 Octubre 2026
Cada 7 de octubre, México celebra el Día del Vino Mexicano, una fecha establecida para reconocer la importancia productiva, económica, social y cultural de la industria vitivinícola nacional.
Más allá de brindar, la fecha es una oportunidad para descubrir al vino mexicano como compañero de nuestra propia cocina. Un rosado fresco o un tinto joven, frutal y de taninos moderados pueden resultar especialmente versátiles ante una gastronomía que combina chile, acidez, hierbas, especias, maíz, carnes y salsas de gran intensidad.
La clave está en buscar equilibrio, no en imponer el vino sobre el platillo. La fruta y frescura de un rosado pueden acompañar tacos al pastor, ceviches, tostadas, aguachiles, cochinita pibil o quesadillas, mientras que su acidez ayuda a refrescar el paladar entre bocado y bocado.
Un tinto joven, por su parte, puede encontrar afinidad con tacos de carne asada, enchiladas, hamburguesas de inspiración mexicana, birria o antojitos con preparaciones cárnicas.

También hay espacio para combinaciones menos obvias. Un tinto de buena fruta y baja carga tánica puede acercarse a preparaciones con chile y tomate sin generar un contraste áspero; incluso puede acompañar moles de perfil frutal o especiado cuando su estructura no resulta excesiva.
El maridaje, finalmente, puede convertirse en una forma de recorrer México. El país cuenta con regiones vitivinícolas de características muy distintas y con una diversidad de suelos, climas y variedades que se expresa en la copa. (Con información de Agencias)
Ruta de sabores
Baja California: El clima mediterráneo de sus valles y la tradición vitivinícola de la región se reflejan en una amplia gama de etiquetas. Un rosado puede acompañar pescados, mariscos, ceviches y tacos de pescado; un tinto joven puede acercarse a carnes asadas y preparaciones ahumadas.
Coahuila: Casa Madero y el Valle de Parras forman parte de una de las historias vitivinícolas más antiguas de México. Sus vinos pueden llevarse a la mesa con cabrito, carnes, quesos y platillos norteños.

Querétaro: Destaca por sus condiciones de altura y por una producción que incluye blancos, espumosos y tintos. La frescura permite pensar en maridajes con antojitos, quesos, tacos y preparaciones donde la acidez del vino ayude a limpiar el paladar.
Guanajuato: Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Cabernet Franc y Syrah forman parte de las variedades presentes en la producción guanajuatense. Un tinto joven y frutal puede acompañar enchiladas, carnes, quesos y guisos de cocción lenta.

Zacatecas: Posee vinos con gran personalidad; un rosado puede refrescar preparaciones especiadas y un tinto joven puede encontrar afinidad con carnes, chorizos, quesos y guisos de sabores profundos.