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¿Qué es la neofobia alimentaria y cómo combatirla?
El rechazo a probar alimentos es una respuesta frecuente durante la infancia, pero también puede persistir en la adultez y limitar la calidad de alimentación
Por El Horizonte | 14 Septiembre 2026
Frente a un alimento desconocido, muchas personas reaccionan con curiosidad; otras, en cambio, experimentan desconfianza, ansiedad o incluso rechazo inmediato.
Este comportamiento tiene nombre: neofobia alimentaria, un fenómeno que consiste en evitar o negarse a probar alimentos nuevos o poco familiares.
Aunque suele presentarse con mayor frecuencia entre los dos y seis años de edad, cuando forma parte del desarrollo normal, también puede mantenerse durante la adolescencia e incluso en la vida adulta, afectando la variedad de la dieta y, en algunos casos, el estado nutricional.

Lejos de ser un simple “capricho”, la neofobia alimentaria responde a una combinación de factores biológicos, evolutivos, psicológicos, sensoriales y ambientales.
Color, olor, textura, temperatura o apariencia pueden generar rechazo incluso antes del primer bocado. Los alimentos amargos, ácidos o con texturas fibrosas, como muchas verduras, suelen ser los más rechazados.
La pediatra Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, señala que este comportamiento suele ser transitorio y forma parte del desarrollo normal del niño. (Con información de Agencias)

La exposición repetida funciona
Uno de los hallazgos más sólidos de la investigación en nutrición infantil es que el gusto también se aprende. Los expertos recomiendan ofrecer un mismo alimento en distintas ocasiones y preparaciones, sin obligar al niño a comerlo.
Diversos estudios muestran que pueden ser necesarias entre ocho y quince exposiciones antes de que un alimento inicialmente rechazado sea aceptado. Afirma la Academia Española de Nutrición y Dietética.

Estrategias para poner en práctica
1. Evita obligar: La presión aumenta el rechazo y la ansiedad.
2. Presenta el alimento varias veces: La aceptación requiere repetición; un “no” inicial no es definitivo.
3. Da el ejemplo: Los niños imitan a los adultos que disfrutan alimentos variados.
4. Cambia la preparación: Un mismo alimento puede resultar más atractivo al horno, en crema, al vapor o salteado.
5. Combina lo conocido con lo nuevo: Servir un alimento nuevo junto a uno ya aceptado disminuye la sensación de amenaza.
6. Consulta a un especialista: Si el rechazo limita significativamente la dieta, afecta el crecimiento o provoca ansiedad intensa, es recomendable acudir con un pediatra, nutriólogo o psicólogo especializado en alimentación.