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Israel afirma que pacto con Líbano debilita a Hezbollah

El primer ministro sostuvo que Irán había intentado presionar para lograr una retirada israelí completa del sur del Líbano

Por Sergio Villarreal | 27 Junio 2026

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, calificó como un "duro golpe para Irán y Hezbollah" el acuerdo alcanzado con Líbano bajo mediación de Estados Unidos, al considerar que el pacto fortalece la posición estratégica israelí y limita la influencia de Teherán y del movimiento chií en la región.

La declaración se produjo un día después de la firma del acuerdo en Washington por representantes diplomáticos de Israel y Líbano, en un momento en el que las tensiones en la frontera norte israelí continúan siendo uno de los principales focos de preocupación en Medio Oriente.

Netanyahu presenta el acuerdo como una victoria estratégica

En su primera comparecencia pública tras la firma del acuerdo, Netanyahu aseguró que el entendimiento alcanzado permite a Israel mantener una presencia de seguridad mientras persistan amenazas contra su territorio.

"Supone un duro golpe para Irán y Hezbollah. El gobierno libanés demostró valentía. Estados Unidos y Líbano reconocieron nuestro derecho a mantener una zona de seguridad mientras exista una amenaza", afirmó el mandatario israelí.

El primer ministro sostuvo que Irán había intentado presionar para lograr una retirada israelí completa del sur del Líbano, aunque aseguró que el nuevo acuerdo deja claro que Teherán y Hezbollah no tendrán participación en el futuro esquema de seguridad previsto para la región.

"Israel, el Líbano y Estados Unidos le están diciendo a Irán: 'Esto no es asunto suyo. No tienen estatus, participación ni papel alguno aquí. Ni ustedes, ni Hezbollah, ni ningún grupo terrorista'", declaró Netanyahu.

El retiro israelí dependerá del desarme de grupos armados

Durante su intervención, Netanyahu presentó las dos áreas piloto desde las cuales las Fuerzas de Defensa de Israel iniciarían un repliegue gradual, siempre y cuando las Fuerzas Armadas Libanesas asuman el control operativo y se cumplan las condiciones de seguridad establecidas en el acuerdo.

El documento marco contempla que el Ejército libanés tome progresivamente el control de determinadas zonas del sur del país, proceso que servirá como base para una eventual retirada israelí más amplia.

Sin embargo, el repliegue quedó condicionado al "desarme exitoso de grupos armados no estatales y al desmantelamiento de su infraestructura", un punto que apunta directamente a la capacidad militar de Hezbollah dentro del territorio libanés.

El acuerdo también incorpora un anexo de seguridad cuyo contenido no ha sido divulgado públicamente, pero que establece mecanismos de supervisión y verificación para evaluar el cumplimiento de los compromisos asumidos por ambas partes.

Otro de los puntos relevantes del acuerdo establece que tanto Israel como Líbano conservarán el derecho de actuar en ejercicio de su legítima defensa, una cláusula que, según Netanyahu, garantiza la capacidad de las fuerzas israelíes para responder ante cualquier amenaza.

"Si ven un peligro, actúen. No solo es el derecho a actuar, sino la obligación de hacerlo", afirmó el primer ministro israelí.

El mandatario insistió en que las fuerzas israelíes podrán intervenir incluso cuando las amenazas no representen un riesgo inmediato, siempre que exista evidencia de un potencial peligro para sus soldados o para la seguridad nacional.

Surgen críticas dentro del propio gobierno israelí

Pese al respaldo de Netanyahu, el acuerdo también generó críticas dentro de la coalición gobernante israelí.

El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, calificó el pacto como un "grave error" y cuestionó la capacidad del gobierno libanés para desarmar efectivamente a Hezbollah.

"Solo los soldados de las FDI destruirán a Hezbollah; nadie más lo hará por nosotros", afirmó el líder del partido Poder Judío.

Las declaraciones reflejan las divisiones internas existentes en Israel sobre la viabilidad del acuerdo y sobre la posibilidad real de reducir la influencia militar y política de Hezbollah, organización respaldada por Irán y considerada uno de los principales actores armados no estatales en Medio Oriente.

Mientras tanto, el acuerdo abre una nueva etapa de incertidumbre en la frontera entre Israel y Líbano, donde el éxito del proceso dependerá de la capacidad del Estado libanés para asumir el control efectivo del territorio y limitar la presencia de grupos armados.

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